Cierra Gomas Gaspar: otra fábrica que cae y deja al descubierto la fragilidad de la industria del calzado
La caída de esta histórica fábrica expone no solo la vulnerabilidad de una empresa, sino también las limitaciones de un modelo económico que, en su dinámica actual, muestra dificultades para sostener el entramado productivo y el empleo en sectores clave de la industria nacional.

El cierre definitivo de Gomas Gaspar, una planta con más de 30 años dedicada a la producción de suelas y bases para calzado, marca un nuevo capítulo en el retroceso industrial que afecta a distintas regiones del país.
Ubicada en San Vicente, Córdoba, la empresa no solo generaba empleo local sino que ocupaba un rol relevante como proveedora para la cadena productiva del calzado a nivel nacional.
La clausura, concretada en abril de 2026, fue el desenlace de un proceso de deterioro que se aceleró en los últimos meses. Las primeras señales de crisis aparecieron a fines de 2025, cuando la firma dejó de abonar el aguinaldo. A partir de allí, se sucedieron medidas como licencias obligadas y una reducción progresiva de la actividad, hasta desembocar en el cierre total de la planta.
El impacto social es inmediato: unos 40 trabajadores quedaron sin empleo, muchos de ellos con décadas de antigüedad. A la pérdida de los puestos se suma un conflicto laboral abierto, ya que los empleados denuncian deudas por salarios, aguinaldos e indemnizaciones. La falta de respuestas por parte de la empresa derivó en protestas y reclamos frente a las instalaciones.
Más allá de la situación puntual, el caso refleja tensiones estructurales que atraviesan al sector. La caída del consumo interno, la apertura a importaciones y la pérdida de competitividad de la producción local configuran un escenario adverso para las pymes industriales. A esto se suma una contracción general de la actividad manufacturera, que viene registrando retrocesos sostenidos en los últimos meses.
En ese marco, el cierre de Gomas Gaspar no aparece como un hecho aislado, sino como parte de una tendencia más amplia que golpea especialmente a las economías regionales. La industria del calzado y sus actividades asociadas, como el caucho, enfrentan una combinación de factores que dificultan su sostenibilidad, desde costos crecientes hasta una demanda debilitada.
También emergen cuestionamientos sobre la gestión interna de la empresa en su etapa final, lo que agrega un componente adicional a la crisis. Sin embargo, incluso considerando estos factores, el contexto macroeconómico parece haber sido determinante para precipitar el desenlace.
Detrás de las estadísticas, el cierre deja historias concretas de incertidumbre. Trabajadores con décadas de experiencia enfrentan serias dificultades para reinsertarse en un mercado laboral cada vez más restrictivo, mientras otros ven agravarse situaciones personales delicadas ante la pérdida de ingresos y cobertura social.
