China luchará «hasta el final» mientras Trump amenaza con un arancel adicional del 50%
El nuevo capítulo de la guerra comercial deja en claro que Trump no busca moderar su política exterior ni económica en año electoral, y que China, lejos de ceder ante presiones, prepara una respuesta firme. El mundo, una vez más, queda atrapado en una disputa de alto voltaje que amenaza con extender sus efectos mucho más allá de las fronteras de Washington y Pekín.

La guerra comercial entre Estados Unidos y China volvió a escalar a niveles alarmantes tras la nueva advertencia del expresidente Donald Trump, quien amenazó con imponer un 50% adicional de aranceles a todas las importaciones provenientes del gigante asiático.
La medida, de concretarse, llevaría la carga arancelaria total a un explosivo 124%, marcando un nuevo punto de quiebre en una disputa que ya tensiona los mercados, altera las cadenas globales y profundiza el desacoplamiento entre las dos mayores economías del planeta.
Desde Pekín, la respuesta fue contundente: «Lucharemos hasta el final», declaró el Ministerio de Comercio chino, que acusó a Washington de llevar adelante una estrategia “chantajista” y “unilateral”, y reiteró que solo aceptará una resolución basada en “diálogo y respeto mutuo”.
Una escalada que vuelve a encender las alarmas globales
El conflicto recrudeció luego de que Trump anunciara nuevos aranceles del 34% a productos chinos, medida a la que China respondió con el mismo porcentaje sobre bienes estadounidenses. A esto se suma la advertencia de Trump publicada en sus redes sociales: si China no revierte sus represalias antes del 8 de abril de 2025, Estados Unidos aplicará aranceles adicionales del 50% a partir del 9 de abril.
La amenaza no solo pone en jaque la estabilidad del comercio bilateral, sino que alimenta la incertidumbre global, especialmente en un contexto económico marcado por el estancamiento del crecimiento, la fragilidad de las bolsas y una cadena de suministros aún afectada por las secuelas de la pandemia y las tensiones geopolíticas.
Trump y su doctrina comercial: presión, imposición y ruptura de consensos
La postura de Trump no es nueva, pero sí más agresiva. Su doctrina comercial, basada en el nacionalismo económico, la renegociación de tratados y el uso de los aranceles como arma de presión, parece alejarse aún más de cualquier tipo de solución diplomática.
Además, rechazó un intento de distensión por parte de la Unión Europea, al desechar la oferta de aranceles cero sobre automóviles y bienes industriales. En cambio, insistió en que Europa “tendrá que comprarnos su energía” y se jactó de poder “quitarles 350.000 millones de dólares en una semana”. La respuesta de la UE fue más moderada, descartando represalias extremas como el arancel del 50% al whisky estadounidense y optando por contramedidas del 25% sobre algunos productos.
¿Qué está en juego?
El conflicto actual excede lo comercial. Estados Unidos y China compiten por el liderazgo tecnológico, político y económico mundial, y los aranceles son solo una herramienta más en esa pulseada global. Sin embargo, el endurecimiento de posiciones plantea riesgos serios para la economía internacional:
- Presión sobre los mercados financieros
- Impacto en el precio de bienes de consumo
- Mayor fragmentación del comercio global
- Ralentización del crecimiento mundial
