Chacho Coudet: «Lo mejor es darle un punto final»
El ciclo de Eduardo “Chacho” Coudet como entrenador de River llegó a su final. La eliminación por penales frente a Independiente Santa Fe, en el Monumental y por los octavos de final de la Copa Sudamericana, terminó de precipitar una salida que ya parecía encaminada. Acompañado por el presidente Stéfano Di Carlo y el mánager Enzo Francescoli, el técnico confirmó públicamente su desvinculación del club.

La derrota ante el equipo colombiano terminó funcionando como el último capítulo de una etapa marcada por resultados que estuvieron lejos de las expectativas. Coudet reconoció que el presente deportivo había comenzado a mostrar señales preocupantes y admitió que el proyecto no tenía margen para extenderse sin respuestas dentro del campo de juego.
“Esta segunda mitad no hemos arrancado bien. Hemos dicho desde un principio que había un proceso con la conciencia de que ese proceso en River es insostenible en cuanto al tiempo sin los resultados”, explicó el entrenador. La frase expuso uno de los principales motivos de su decisión: en un club donde la exigencia competitiva es permanente, la ausencia de resultados terminó debilitando cualquier posibilidad de continuidad.
Respecto del encuentro ante Independiente Santa Fe, Coudet dejó en evidencia la frustración por una eliminación que consideró difícil de explicar desde el desarrollo del partido. “Ayer era un partido para golear tranquilamente y terminamos sin la clasificación en la copa”, sostuvo. River consiguió generar situaciones y mostró momentos de superioridad, pero no logró traducir ese dominio en goles y terminó dependiendo de una definición desde los doce pasos que selló su eliminación.
La estadía del Chacho en el banco millonario quedó reducida a apenas 27 partidos oficiales, convirtiéndose en uno de los ciclos más cortos de la historia reciente de la institución. La dirigencia había decidido sostenerlo hasta el compromiso internacional, aunque los antecedentes inmediatos ya habían profundizado el desgaste: la derrota como local en el superclásico, la caída en la final ante Belgrano, la eliminación frente a Aldosivi por la Copa Argentina y un comienzo negativo en el Torneo Clausura, con cuatro derrotas consecutivas.
El desenlace deja a River sin entrenador en una instancia determinante de la temporada y obliga a la dirigencia a tomar decisiones rápidas. Di Carlo y la conducción deportiva deberán ahora encontrar un reemplazante capaz no solo de recuperar resultados, sino también de reconstruir la confianza de un equipo que atraviesa un período de fuerte cuestionamiento.
La salida de Coudet representa, así, algo más que el cierre anticipado de un ciclo: es el reconocimiento de que el proyecto perdió respaldo deportivo antes de alcanzar los objetivos para los que había sido diseñado.
