CEO de General Motors dijo que la planta de Alvear «es una pieza clave», pero recortó casi el 40% de los empleos
La planta de Alvear, donde se fabrica la Chevrolet Tracker, enfrenta dificultades desde 2023. Entre los principales factores se encuentran las restricciones a la importación de insumos y la disminución de la demanda en mercados externos, lo que ha impactado de forma directa en el nivel de actividad.

En medio de un escenario de incertidumbre para la industria automotriz en Argentina, marcado por suspensiones, despidos y planes de retiro voluntario, el nuevo titular de General Motors para Sudamérica, Thomas Owsianski, visitó la planta de Alvear, ubicada en la provincia de Santa Fe, y buscó transmitir un mensaje de calma a los trabajadores.
Durante su recorrida, el ejecutivo subrayó la relevancia del complejo industrial dentro de la estructura regional de la compañía. Señaló que la planta constituye un pilar de su operación en Sudamérica, destacando su capacidad productiva, estándares de calidad y desempeño en manufactura. Además, enfatizó la importancia de adaptarse a las variaciones del mercado y a las demandas de los consumidores, resaltando la necesidad de mantener eficiencia, solidez técnica y una estrategia enfocada en el largo plazo.
Sin embargo, estas declaraciones se dan en un contexto desafiante. En los últimos años, la planta redujo significativamente su plantilla, pasando de más de mil empleados a alrededor de 600, principalmente a través de retiros voluntarios y jubilaciones anticipadas, lo que representa una caída cercana al 40%.
A esta situación se suma la continuidad de un esquema de menor actividad productiva. Según el sindicato SMATA, la empresa mantendrá en 2026 el mismo cronograma aplicado en 2025: la producción se limitará a tres semanas por mes, mientras que durante la semana restante los operarios permanecerán suspendidos y percibirán el 75% de sus salarios.
