Caputo anticipa una fuerte recuperación, aunque el escenario económico aún genera incertidumbre
El funcionario atribuyó el reciente repunte inflacionario a factores vinculados al proceso electoral, señalando una fuerte dolarización y una caída en la demanda de dinero como elementos centrales.

Durante su participación en el foro empresarial organizado por AmCham Argentina, el ministro de Economía Luis Caputo expuso una visión marcadamente optimista sobre el rumbo económico del país, al anticipar una desaceleración de la inflación a partir de abril y un período de crecimiento sostenido en el corto y mediano plazo.
Desde su perspectiva, estos desequilibrios responden a una lógica monetaria clásica, donde el exceso de oferta o la retracción en la demanda impactan directamente en los precios. Sin embargo, su diagnóstico omite otras variables estructurales —como la inercia inflacionaria o la fragilidad del consumo— que también inciden en la dinámica económica argentina.
Caputo reconoció que las consecuencias de ese período aún afectan al sistema, aunque aseguró que comienzan a observarse señales de recomposición en la demanda de dinero. En ese marco, proyectó una baja “significativa” de la inflación en los próximos meses, una afirmación que, si bien plausible, depende de condiciones de confianza y estabilidad financiera que todavía muestran cierta volatilidad.
Más allá del corto plazo, el ministro planteó un escenario donde convergerían desinflación y crecimiento, describiendo un “proceso virtuoso” que, según sostuvo, podría extenderse durante los próximos 18 a 20 meses. Esta proyección, sin embargo, se apoya en supuestos optimistas sobre la evolución de variables clave como las tasas de interés, la confianza del mercado y la recuperación del crédito, factores que históricamente han mostrado alta sensibilidad a shocks internos y externos.
En su argumentación, Caputo destacó avances en la estabilización del frente microfinanciero, considerándolo un pilar indispensable para atraer inversiones. No obstante, especialistas advierten que la previsibilidad macroeconómica —incluyendo reglas claras y sostenibilidad fiscal— sigue siendo una condición pendiente para consolidar un flujo sostenido de capitales.
Por último, el ministro elogió al presidente Javier Milei, a quien ubicó entre los líderes más influyentes a nivel global, y sostuvo que la visibilidad internacional del caso argentino podría actuar como catalizador de inversiones. Aun así, el entusiasmo oficial contrasta con la cautela de algunos actores del mercado, que continúan evaluando la consistencia y viabilidad del programa económico en el mediano plazo.
