19 de abril de 2026

Capitolio: el ataque no fue tan espontáneo, sospechan que hubo ayuda desde dentro

Los servicios de seguridad e inteligencia de Estados Unidos se encuentran inmersos en una exigente y complicada tarea.

Por un lado tienen que planear y adoptar todas las medidas de protección posibles para garantizar una ceremonia de investidura sin sobresaltos para Joe Biden el próximo 20 de enero. Al tiempo, investigan los sucesos del pasado 6 de enero, cuando cientos de seguidores de Donald Trump irrumpieron con violencia en el Capitolio después de haber asistido a una marcha en la que el propio presidente los alentó a pelear en protesta por el resultado de las elecciones.

Los disturbios causaron cinco muertos y múltiples heridos, y hasta este fin de semana se habían realizado más de 100 detenciones.

Objetivo: secuestro y asesinato

Varias agencias federales trabajan en una investigación a fondo de los sucesos del día 6 liderada por la oficina del FBI en Washington DC y el Departamento de Justicia y de la que se van conociendo más detalles a medida que pasan los días.

Este viernes, el fiscal interino de EE.UU. para el Distrito de Columbia, Michael Sherwin, reveló que la investigación apunta a que el objetivo de la turba era «secuestrar y asesinar a legisladores».

El hecho de que muchos de los violentos seguidores de Trump llevaran esposas y amarres de plástico para inmovilizar a alguien apunta en esa dirección.

El diario The Washington Post informó que un grupo de asaltantes llegó muy cerca de la oficina del vicepresidente Mike Pence, apenas un minuto después de que las fuerzas de seguridad lo hubieran trasladado a un lugar seguro.

Movilización online

Para organizaciones que monitorean las actividades de grupos radicales y de extrema derecha en internet, la violencia del pasado 6 de enero no fue una sorpresa y las autoridades debían haber estado mejor preparadas.

SITE International Group, una firma especializada en suministrar información a gobiernos e instituciones mundiales sobre amenazas terroristas o de grupos extremistas, publicó un exhaustivo artículo sobre los indicios que existían de una posible revuelta.

«Muchos todavía no entienden lo abiertamente que se planificó la revuelta del Capitolio. Llegó después de un mes de estrategias e incitaciones rampantes a ‘atacar y ocupar’ el Congreso y secuestrar/arrestar a legisladores», escribió en Twitter Rita Katz, directora de SITE.

Inusuales visitas guiadas

Otro de los giros sorprendentes de la semana ha sido la sospechas expresads por algunos congresistas demócratas que insinúan que los partidarios de Trump tuvieron apoyo dentro del Congreso.

La alerta más llamativa la planteó la demócrata por Nueva Jersey Mikie Sherrill, que difundió un video en el que contó que el día 5, víspera de la violenta jornada, vio varias personas dentro del Capitolio en visitas guiadas que describió como «giras de reconocimiento» para el día siguiente.

El documento señala que algunos de los firmantes «fueron testigos de un gran número de grupos externos en el complejo del Capitolio el 5 de enero».

Los congresistas recuerdan que debido a la pandemia las visitas del público al Capitolio han sido canceladas y por tanto solo miembros del Congreso (legisladores u otros miembros del personal) podrían haber facilitado el acceso a ese grupo de personas.

Fuente: BBC

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