Bullrich admite fallas en la Boleta Única de Papel y abre tensiones políticas en medio de la crisis libertaria
“Nadie pensó que se podía bajar un candidato”, señaló la funcionaria, en un inusual gesto de autocrítica que expone tanto las falencias técnicas como la improvisación política del oficialismo.

La ministra de Seguridad y candidata al Senado, Patricia Bullrich, reconoció públicamente las dificultades que enfrenta el nuevo sistema electoral con la implementación de la Boleta Única de Papel, en particular tras la renuncia de José Luis Espert y la fallida intención de reemplazarlo por Diego Santilli como cabeza de lista de La Libertad Avanza.
El fallo de la Justicia Electoral contra la postulación de Santilli volvió a dejar en evidencia que la reforma, presentada como un avance de transparencia, no contempló escenarios básicos como la sustitución de candidatos. Así, el oficialismo quedó atrapado en sus propias reglas, tensionando aún más un proceso electoral ya marcado por la polémica y la desconfianza.
La admisión de Bullrich desnuda un problema de diseño institucional que trasciende lo administrativo y pone en cuestión la viabilidad de un mecanismo que, lejos de simplificar, complejiza la representación política.
Más allá del aspecto técnico, la declaración de la ministra revela la fragilidad de La Libertad Avanza en la gestión de sus cuadros políticos. La caída de Espert, involucrado en un escándalo por sus presuntas relaciones con el empresario acusado de narcotráfico Federico “Fred” Machado, dejó al espacio sin un candidato fuerte en la provincia de Buenos Aires y abrió un vacío difícil de cubrir en el corto plazo.
Bullrich, que intenta capitalizar su imagen de firmeza, aseguró que asumirá su banca en caso de ser electa y garantizó continuidad en la política de seguridad. Sin embargo, en el plano político se mostró más cautelosa: criticó el estilo de Mauricio Macri, pidió que actúe como “expresidente” y no como jefe de partido, y deslizó la necesidad de construir una mayoría estable con sectores de Juntos por el Cambio.
El trasfondo es claro: el oficialismo busca recomponer una base política que empieza a mostrar fisuras, sobre todo tras la derrota por 13 puntos en territorio bonaerense. Bullrich incluso reconoció la pérdida del voto joven, un electorado clave para Javier Milei, lo que obliga a repensar la estrategia de seducción hacia un sector que hoy parece más distante.
La admisión de problemas con la Boleta Única, combinada con la interna libertaria y el desgaste de su discurso intransigente, instala una pregunta de fondo: ¿puede el oficialismo sostener su bandera de cambio si tropieza con la propia ingeniería institucional que impulsó? El desafío de Bullrich y Milei ya no es solo convencer con ideas, sino demostrar que tienen capacidad de gestión en un escenario donde los errores técnicos pueden convertirse en crisis políticas de envergadura.
