1 de junio de 2026

Brasil y Nicaragua expulsan a sus embajadores en el marco de una crisis diplomática

La histórica relación entre Brasil y Nicaragua sufrió un quiebre tras meses de creciente tensión. El gobierno de Daniel Ortega anunció la expulsión del embajador brasileño, Breno de Souza da Costa, lo que llevó a una respuesta recíproca por parte de Brasil.

El canciller Mauro Vieira confirmó que, a partir de este jueves, la embajadora nicaragüense será expulsada y el embajador brasileño abandonará Managua, según informaron fuentes diplomáticas a El Destape.

Las relaciones entre ambos países ya estaban congeladas desde hace aproximadamente un año, cuando el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva intentó interceder por el obispo católico Rolando Álvarez, quien había sido condenado a 26 años de prisión por negarse a abandonar Nicaragua.

Esta intervención se produjo en el contexto de la excarcelación y expatriación de 222 opositores por parte del gobierno de Ortega. Lula expresó su frustración en una conferencia de prensa en Brasilia, cuestionando la dirección que ha tomado Ortega, a quien consideraba un antiguo aliado.

El conflicto se agravó recientemente con la ausencia de la delegación brasileña en la celebración del 45º aniversario de la Revolución Sandinista el 19 de julio. Según el diario paulista Folha, el embajador Breno de Souza da Costa recibió instrucciones de Brasilia para no asistir a ciertos eventos políticos del régimen. La advertencia de Ortega para que Costa abandonara el país se produjo hace unas dos semanas, lo que llevó a una gestión diplomática para aclarar la situación. Finalmente, Managua emitió una decisión definitiva el miércoles por la noche.

Aunque el Gobierno nicaragüense no ha emitido una declaración oficial, fuentes diplomáticas brasileñas confirmaron que De Souza da Costa abandonará Nicaragua este mismo jueves. Aún no se ha determinado la fecha de salida de la embajadora nicaragüense, Fulvia Patricia Castro Matus, de Brasilia.

La situación del obispo Álvarez, por quien Lula había intentado negociar, se resolvió a principios de este año con su liberación y compromiso de ir al Vaticano, una medida que se había pospuesto durante más de un año.

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