15 de agosto de 2026

Brasil avanza hacia una reforma laboral histórica: Diputados aprobó la reducción de la jornada semanal

La iniciativa recibió un amplio respaldo parlamentario en su segunda votación, con 461 votos afirmativos y apenas 19 negativos. Ahora el proyecto pasará al Senado, donde deberá ser tratado para su aprobación definitiva. De ser ratificada, la nueva normativa comenzará a implementarse 60 días después de su promulgación.

Ph: m1

En una decisión que marca un punto de inflexión en la legislación laboral brasileña, la Cámara de Diputados aprobó la reforma impulsada por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva para reducir la jornada laboral semanal y poner fin al esquema de trabajo de seis días consecutivos por uno de descanso.

La propuesta contempla una reducción gradual de la carga horaria semanal: pasará de las actuales 44 horas a 40, sin afectar los salarios de los trabajadores. Además, garantizará dos jornadas de descanso por semana, una de ellas preferentemente los domingos, modificando así un modelo laboral históricamente vigente en Brasil.

El cambio se aplicará en dos etapas. En una primera instancia, la jornada quedará fijada en 42 horas semanales tras los primeros 60 días. Luego, un año más tarde, entrará en vigencia el esquema definitivo de 40 horas, con un límite máximo de ocho horas de trabajo por día.

El texto aprobado también prevé mecanismos de adaptación para distintos sectores de la economía. Entre ellos, habilita acuerdos colectivos para compensaciones horarias y establece que una ley complementaria podrá contemplar medidas especiales para microempresas, pequeños emprendimientos y trabajadores autónomos, con el objetivo de facilitar la transición hacia el nuevo sistema.

Desde el oficialismo calificaron la medida como una transformación de alcance histórico. El presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Motta, sostuvo que la reforma representa uno de los avances laborales más importantes desde la Constitución de 1988 y remarcó que “el crecimiento económico y la dignidad de los trabajadores deben ir de la mano”.

Por su parte, Lula celebró la aprobación a través de sus redes sociales y definió la reforma como “un logro histórico y civilizatorio”. El mandatario brasileño destacó que la reducción de la jornada sin recorte salarial apunta a mejorar la calidad de vida de millones de personas.

“Estamos devolviendo tiempo para la familia, el descanso, el estudio y el cuidado de la salud”, expresó el presidente, quien además puso el foco en el impacto positivo que la medida tendrá sobre las mujeres trabajadoras, al considerar que históricamente soportaron una carga laboral y doméstica desigual.

La reforma, impulsada tras una fuerte movilización sindical y social, abre ahora un nuevo debate en América Latina sobre los modelos de empleo, la productividad y el equilibrio entre desarrollo económico y bienestar laboral.

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