Bolivia: el presidente Paz sanciona la ley que habilita a militares y policías reprimir manifestaciones
El mandatario boliviano, Rodrigo Paz, oficializó hoy la Ley de Regulación de los Estados de Excepción durante una ceremonia en la Casa Grande del Pueblo, la sede del gobierno, a la que asistieron ministros y altos mandos de las fuerzas castrenses y policiales.

Tras estampar su firma en la nueva normativa, la número 1740, el jefe de Estado ofreció un mensaje en el que insistió en que detrás de las protestas y cortes de ruta que exigen su dimisión se ocultan propósitos ligados al «narcoterrorismo», una actividad que dijo es impulsada desde la región del Trópico de Cochabamba. Con estas declaraciones, Paz apuntó directamente al exmandatario y primer presidente indígena de Bolivia, Evo Morales.
Paz anunció que la legislación aprobada dotará a las Fuerzas Armadas y a la Policía de las herramientas para poner en marcha un operativo preestablecido destinado a restaurar el orden, en lo que calificó como una defensa de los intereses de la mayoría y del sistema democrático.
Durante su alocución, el presidente repitió en múltiples ocasiones los términos «narcoterrorismo» y «narcoterroristas», y señaló a Morales como el principal responsable de los bloqueos que hoy afectan a 86 puntos en seis departamentos del país.
Esta estrategia de confrontación contra el exgobernante (2006-2019) ha sido recurrente en los últimos días, tanto en los discursos de Paz como en las declaraciones de su gabinete y en la línea editorial de los medios estatales.
“Como Gobierno, estamos abiertos al diálogo para avanzar, pero no para respaldar los motivos de un individuo que debe rendir cuentas ante la justicia y que pretende utilizar al pueblo boliviano y sus demandas legítimas como un trampolín”, manifestó el sábado luego de una operación conjunta de policías y militares para despejar los bloqueos en la zona agrícola de Río Abajo, en La Paz.
Más tarde, en un mensaje de agradecimiento al secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, Paz advirtió en sus redes sociales: “No toleraremos que intereses narcoterroristas intenten desestabilizar y quebrantar la democracia que tanto esfuerzo nos costó construir”.
El 4 de este mes, Hegseth ratificó su respaldo al presidente Paz y, sin aportar pruebas, reclamó que no se permita el retorno de lo que denominó el “dominio del narcoterrorismo” al Estado boliviano.
Este domingo, Morales reiteró sus acusaciones sobre un supuesto pacto entre el Ejecutivo boliviano y el gobierno estadounidense para detenerlo. Además, sostuvo que el conflicto actual en el país representa “la lucha del indígena contra el extranjero, del pueblo contra el imperio”.
Rodeado por múltiples anillos de seguridad conformados por sus seguidores, Morales critica la falta de imparcialidad del sistema judicial y continúa en el Trópico de Cochabamba. Allí permanece desde que, durante la gestión del expresidente Luis Arce, se emitió en 2024 una orden de captura en su contra por el presunto delito de trata de personas agravada.
