Boca despidió a Miguel Ángel Russo con un mensaje cargado de emoción y gratitud
Boca lo despidió como se despide a los grandes: con gratitud, respeto y el reconocimiento de haber dejado una huella que ya forma parte de la historia del club.

El fallecimiento de Miguel Ángel Russo a los 69 años provocó un hondo pesar en el fútbol argentino y, especialmente, en Boca Juniors, club con el que alcanzó algunos de los capítulos más recordados de su carrera.
La institución xeneize expresó su dolor con un comunicado en redes sociales, en el que despidió a su exentrenador resaltando no solo sus logros deportivos, sino también su calidad humana.
“El Club Atlético Boca Juniors comunica con profunda tristeza el fallecimiento de Miguel Ángel Russo. Miguel deja una huella imborrable en nuestra institución y será siempre un ejemplo de alegría, calidez y esfuerzo. Acompañamos a su familia y a sus seres queridos en este momento de dolor. ¡Hasta siempre, querido Miguel!”, publicó la entidad de la Ribera en su cuenta oficial de X.
Las palabras del club condensan lo que Russo significó en Boca: un líder capaz de conjugar disciplina con cercanía, un técnico que supo devolver al club a la cima continental con la Copa Libertadores 2007 y que, en su regreso, logró títulos como la Superliga 2020 y la Copa Diego Maradona. Pero, por encima de las conquistas, Boca subrayó su legado humano, un rasgo que lo convirtió en alguien querido tanto por sus dirigidos como por los hinchas.
El reconocimiento no se limitó a Boca. San Lorenzo, otro de los equipos donde Russo dejó su marca, también se sumó a las condolencias: “San Lorenzo lamenta profundamente el fallecimiento de Miguel Ángel Russo, quien dirigió al Club en dos oportunidades y es una leyenda del fútbol argentino. Acompañamos a su familia y seres queridos en este momento tan triste. ¡Hasta siempre, Miguelo!”, expresó la institución azulgrana.
La despedida de Russo no es solo la de un entrenador con títulos, sino la de un hombre que trascendió los límites del campo de juego. Su figura encarna la resiliencia, la sencillez y el compromiso, valores que lo mantuvieron vigente en el tiempo y que ahora, tras su partida, lo proyectan como un símbolo eterno del fútbol argentino.
