16 de abril de 2026

Varias «chicas pesadas» protagonizaron una batahola épica en los pasillos del Hospital Regional

Tres mujeres por un lado y tres mujeres por el otro y en el medio, personal de la seguridad del Hospital Regional, efectivos de la Policía y un sinfín de curiosos. Un mano a mano de características épicas en los pasillos del nosocomio, que no respetó ni a propios ni a extraños, y que se iniciara en un barrio del sector oeste Capitalino, finalizando en la comisaría con denuncias cruzadas.

Todo tuvo su génesis en la tarde del lunes en el barrio Juan Felipe Ibarra, indicaron las fuentes, cuando un incidente que involucró a varias mujeres sacudió el letargo de la siesta, de un amplio sector popular, y aunque las autoridades desconocerían los motivos, presumiblemente las acciones habrían sobrevenido por cuestiones de vecindad.

De este primer intercambio de agresiones, una joven de 27 años y una adolescente de 17, tuvieron que ser trasladadas en compañía de la madre de una de ellas, una mujer de 49 años, a la guardia del Hospital Regional para recibir asistencia médica.

Con el correr de los minutos, al centro de salud arribaron otras tres mujeres de 18, 19 y una menor de 14 años con la finalidad de recibir también algunas curaciones, esta vez serían las contrincantes de las primeras, quienes al verlas se encendieron nuevamente en ira e intercambiaron insultos ante la mirada sorprendida de circunstanciales testigos.

Luego, de las palabras pasaron a la lucha cuerpo a cuerpo ya que al caldearse los ánimos, las «chicas pesadas» de ambos bandos se tomaron a golpes de puño y en vano fueron los esfuerzos por separarlas, tanto de los efectivos de la seguridad interna del centro asistencial como personal uniformado de la Policía que había llegado al lugar tras recibir un alerta telefónico que daba cuenta de los incidentes.

Hubo insultos, empujones y amenazas. Los policías y la seguridad también fueron blanco de las agresiones cuando lo único que pretendían era separarlas y evitar males mayores.

Trompadas para todos y patadas para quienes estén cerca, y nuevas lesiones para las revoltosas, hasta que luego de varios minutos la calma fue retornando poco a poco y la situación quedó definitivamente controlada.

De inmediato, se consultó con el fiscal de turno Dr. Miguel Ángel Torressi, quien una vez interiorizado de los por menores y circunstancias en las que se habrían producido los hechos, dispuso que las mujeres comparecieran por ante las autoridades policiales de la Comisaría Comunitaria N°3 para radicar las denuncias correspondientes y que sea el facultativo médico policial quien las examine. Así, se pudo establecer que las “chicas pesadas” de ambos bandos resultaron con lesiones curables en una semana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *