20 de enero de 2026

Bandas cambiarias y cepo intacto: el Gobierno ajusta el dólar bajo la mirada escéptica del mercado

Por ahora, el nuevo esquema parece más un intento de ganar tiempo y ordenar expectativas que una solución de fondo, en un escenario donde la confianza del mercado sigue condicionada por la fragilidad de las reservas y el cumplimiento de las metas con el FMI.

En medio de una creciente presión del mercado para avanzar hacia una liberalización total del cepo cambiario, el Gobierno puso en marcha un nuevo esquema de bandas de flotación que comenzará a ajustarse automáticamente por inflación.

La medida marca un giro técnico en la política cambiaria, pero también expone las limitaciones estructurales del programa económico para resolver uno de sus principales problemas: la escasez de dólares.

El debut del esquema coincide con un calendario exigente de vencimientos de deuda. El próximo 9 de enero el país deberá afrontar pagos por más de 4.200 millones de dólares a bonistas privados, un factor que suma tensión sobre el mercado cambiario.

Aunque el Ejecutivo asegura que los compromisos serán cumplidos sin sobresaltos, persisten dudas sobre el origen de los fondos necesarios para cubrir al menos una parte significativa de esos pagos, en un contexto de reservas ajustadas.

A partir de ahora, el piso y el techo de las bandas se actualizarán de forma automática según la inflación de dos meses atrás, comenzando con el 2,5% correspondiente a noviembre. En enero, el límite inferior del rango cambiario bajará gradualmente desde los 915 pesos hasta alrededor de 894, mientras que el techo subirá de 1.529 a valores cercanos a los 1.563 pesos. Este movimiento busca dar previsibilidad, pero también implica una corrección que reconoce las dificultades para sostener un ancla cambiaria rígida.

En paralelo, el Banco Central anunció que intensificará la compra de divisas, una condición clave en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. El objetivo declarado es avanzar en la acumulación de reservas, uno de los puntos más débiles del actual programa. La necesidad de reforzar este frente deja en evidencia que, sin un ingreso sostenido de dólares, el nuevo esquema corre el riesgo de quedar rápidamente bajo presión.

Los analistas coinciden en que el éxito de las bandas dependerá, en gran medida, del flujo de divisas y del control de la inflación. Para evitar un traslado a precios, la autoridad monetaria mantendrá tasas de interés lo suficientemente atractivas como para sostener la demanda de activos en pesos, al menos mientras la inflación local se mantenga por encima de los niveles internacionales. Sin embargo, esta estrategia también tiene costos en términos de actividad y financiamiento.

En cuanto a una eventual eliminación del cepo, el mensaje oficial sigue siendo cauteloso. El Banco Central reiteró que solo avanzará en una mayor flexibilización cuando se consolide el equilibrio cambiario y el Tesoro recupere un acceso fluido a los mercados externos.

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