Avances: células madre revierten la diabetes por primera vez en la historia
Un equipo de investigadores en China logró que una paciente de 25 años con diabetes tipo 1 dejara de depender de la insulina tras recibir un trasplante de células madre reprogramadas. El resultado, documentado por la revista Nature, marca un hito en la investigación biomédica, aunque los propios expertos advierten que aún es prematuro hablar de una cura definitiva.

La paciente, residente en Tianjin, alcanzó independencia insulínica sostenida 75 días después del procedimiento. Cuatro meses más tarde, su rango de glucemia en tiempo objetivo pasó de 43,18 % a 96,21 %, con niveles de hemoglobina glucosilada dentro de parámetros no diabéticos, según consignó el portal TecScience.
Al año, mantenía un control glucémico superior al 98 % y sin anomalías asociadas al trasplante. “Ahora puedo comer azúcar… disfruto comer de todo”, declaró a la publicación científica.
La relevancia del hallazgo se entiende mejor al considerar la magnitud del problema. Según la Organización Mundial de la Salud, la diabetes es una enfermedad metabólica crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre que, a largo plazo, provoca daños cardiovasculares, renales, oculares y neurológicos. La diabetes tipo 1 —en la que el páncreas produce poca o ninguna insulina— obliga a millones de personas a depender de inyecciones diarias y a someterse a controles permanentes, con altos costos personales y sanitarios.
El estudio chino no es un caso aislado. En abril de 2024, otro equipo en Shanghái informó que un hombre de 59 años con diabetes tipo 2 también logró suspender la insulina tras recibir islotes pancreáticos derivados de sus propias células madre. En ambos casos, el punto en común es el uso de células reprogramadas del propio paciente, lo que podría reducir el riesgo de rechazo inmunológico y la necesidad de inmunosupresores de por vida, una de las principales limitaciones de los trasplantes de islotes tradicionales.
La técnica se basa en la reprogramación celular desarrollada hace más de dos décadas por el científico japonés Shinya Yamanaka, quien demostró que células adultas podían volver a un estado pluripotente. Sin embargo, el equipo liderado por el biólogo Deng Hongkui, de la Universidad de Pekín, introdujo una modificación clave: en lugar de usar proteínas para activar genes específicos, emplearon pequeñas moléculas químicas para inducir la pluripotencia. Esta variación podría simplificar el proceso y abaratar costos en el futuro.
En el caso de la joven de 25 años, el trasplante —realizado en junio de 2023— consistió en la inyección de aproximadamente 1,5 millones de islotes pancreáticos en los músculos abdominales, en lugar del hígado, como se hacía anteriormente. Esta decisión permitió monitorear las células mediante resonancia magnética y, en caso necesario, retirarlas.
No obstante, el entusiasmo está acompañado de prudencia. La paciente ya recibía inmunosupresores por un trasplante hepático previo, lo que impide evaluar con claridad si las células reprogramadas por sí solas habrían evitado el rechazo. Además, especialistas citados por Nature señalan que será necesario observar la producción de insulina durante al menos cinco años para considerar que la enfermedad ha sido verdaderamente revertida.
Actualmente, otros dos participantes del ensayo muestran resultados positivos y se espera ampliar el estudio a entre 10 y 20 personas más. Sin embargo, la transición de un caso clínico exitoso a un tratamiento ampliamente disponible implica superar desafíos regulatorios, económicos y técnicos.
El avance representa una prueba de concepto sólida: es posible restaurar la producción endógena de insulina mediante células madre reprogramadas. Pero transformar este logro en una terapia segura, accesible y duradera para los más de 500 millones de personas que viven con diabetes en el mundo requerirá evidencia acumulada, seguimiento prolongado y validación en poblaciones más amplias.
Por ahora, más que una cura consolidada, se trata de una puerta que comienza a abrirse.
