ATILRA señaló que «Sancor pidió su propia quiebra»
El secretario general de Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina, Héctor Ponce, afirmó que SanCor avanzó en un pedido de quiebra propio tras reconocer formalmente su situación de insolvencia. Desde la conducción sindical interpretan este paso no como un desenlace, sino como la apertura de una nueva etapa en la crisis de la histórica cooperativa.

Según el dirigente, la admisión de “cesación de pagos” y deterioro patrimonial pone fin a una etapa de negación por parte de la empresa, que durante meses habría sostenido un diagnóstico alejado de su situación real, según consignó el portal Linea Sindical . En esa línea, el gremio plantea que el reconocimiento formal no modifica el escenario de fondo, pero sí transparenta un proceso que ya era evidente en la práctica.
Uno de los ejes centrales del análisis sindical apunta a cómo se sostuvo la operatoria en el último tiempo. Desde ATILRA aseguran que la continuidad de la empresa se apoyó en un fuerte deterioro de las condiciones laborales, con atrasos salariales prolongados —incluyendo sueldos y aguinaldos— y sin el cumplimiento regular de aportes a la seguridad social. Este esquema, sostienen, trasladó parte del costo de la crisis a los trabajadores y a las estructuras solidarias del propio gremio.
No obstante, el discurso sindical no se limita a la denuncia, sino que también proyecta un escenario de reconstrucción. En términos estratégicos, la eventual quiebra es leída como una instancia que podría permitir reconfigurar la empresa, liberándola de las decisiones que la condujeron a su situación actual. En ese marco, se enfatiza el valor de la marca y la capacidad productiva como activos clave para una posible recuperación.
Desde una perspectiva más amplia, el caso reabre interrogantes sobre la viabilidad de ciertos modelos empresariales en contextos de crisis prolongadas, así como sobre el rol de los trabajadores y sus organizaciones en procesos de reestructuración. La situación de SanCor no solo expone un conflicto sectorial, sino que también refleja tensiones más profundas en torno a la gestión, la sostenibilidad financiera y la distribución de costos en escenarios de insolvencia.
