Argentina líder mundial en caída industrial, durante el primer año de gestión de Milei
La caída de la actividad industrial en Argentina en 2024 es un claro reflejo de las decisiones políticas y económicas tomadas en el último año. El país no solo enfrenta un desafío inmediato, sino que también se encuentra en una encrucijada que determinará su futuro productivo. La necesidad de un replanteamiento en las políticas industriales es urgente para revertir esta tendencia y evitar un daño irreparable al sector manufacturero.

En un contexto de profunda crisis industrial, Argentina se ha convertido en el país con la mayor caída en su actividad manufacturera a nivel global en 2024, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI). Con un descenso alarmante del 9,4%, el país sudamericano se encuentra en una situación crítica que plantea interrogantes sobre las políticas económicas implementadas en el primer año de gestión de Javier Milei.
Los datos son contundentes: la caída de la demanda interna, exacerbada por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, ha sido uno de los factores determinantes en este colapso. La contracción de sectores clave como la construcción, tradicionalmente motores de la economía, ha contribuido a este panorama desolador. La eliminación de políticas industriales, que incluían líneas de financiamiento para pequeñas y medianas empresas (pymes) y programas de promoción sectorial, ha dejado al sector industrial desprovisto de herramientas necesarias para enfrentar la crisis.
Además, la mayor apertura comercial anunciada por el Gobierno en un contexto de apreciación del tipo de cambio genera un futuro incierto para la industria argentina. Los expertos advierten que este escenario puede resultar devastador para el entramado manufacturero local. La experiencia histórica indica que una combinación de apertura comercial sin protección adecuada para la industria nacional puede provocar un daño irreversible en la capacidad productiva del país.
El informe de la Unión Industrial Argentina revela que el 42,3% de las empresas encuestadas reportaron una disminución en su producción, mientras que solo el 18,3% experimentaron incrementos. Este desbalance es un claro indicador de la fragilidad del sector. A esto se suma el Monitor de Desempeño Industrial, que se encuentra en zona de contracción por décima vez consecutiva, un síntoma preocupante de la falta de dinamismo en la actividad económica.
La caída en las ventas también es alarmante, con un 44,8% de las empresas reportando una reducción en sus ingresos. Esta tendencia no solo afecta a la producción, sino que también tiene repercusiones directas en el empleo. En enero, solo el 11,5% de las empresas aumentó su plantilla, mientras que el 17,6% optó por recortes. Estos datos reflejan una realidad sombría: la industria no solo está en crisis, sino que también está en proceso de desmantelamiento.
El futuro inmediato no es alentador. Las proyecciones para 2025, en un contexto de mayor apertura comercial y un tipo de cambio fuerte, sugieren que la industria argentina podría enfrentar un año aún más desafiante. La falta de políticas efectivas para proteger y fomentar el desarrollo industrial plantea serios riesgos para la economía nacional. Sin un cambio de rumbo en la estrategia económica, Argentina podría continuar en un ciclo de recesión industrial que socave su capacidad de recuperación.
