Alineando Ideas: la moda del patitos en la cabeza, llegó al Congreso
La Diputada libertaria Lourdes Arrieta, fue tendencia en Redes Sociales, no por presentar un proyecto en el Congreso de La Nación, sino por lucir un curioso accesorio en su cabeza, un “Patito kawaii”. La imagen se viralizó mientras se debatía en comisión la creación del Registro Nacional de Datos Genéticos vinculados a delitos contra la integridad sexual.

Arrieta tiene 30 años, es diputada mileísta por Mendoza, y es quien abiertamente respaldó el proyecto de la Ley Bases con un discurso en el cual señalaba sentirse orgullosa de pertenecer a una familia de militares y citó a Nicolás Avellaneda exhortando a «no olvidar las tradiciones de los pueblos».
En aquella oportunidad cerró su intervención con un categórico: «Viva Cristo, viva la Patria, viva Malvinas y viva la libertad. Sí a la Ley Bases».
Esta vez, con un patito kawaii en la cabeza, se sentó a la mesa de las comisiones de Legislación Penal y Seguridad Interior y el amarillo intenso del acceso de moda no pasó desapercibido ya que se trataba una iniciativa de suma seriedad como lo es la creación del Registro Nacional de Datos Genéticos vinculados a delitos contra la integridad sexual.
No es la primera vez que los libertarios dan la nota para que se hable de ellos. La diputada mendocina no es la excepción y se sabe que no será la última.

Los «patitos kawaii» están de moda, no en línea. En línea parecen estar los seguidores de la Libertad Avanza que rápidamente se hicieron eco de las imágenes. Como no es una prenda sino un prendedor en forma de pato que a su vez ostenta un accesorio distintivo, es un elemento poco menos que llamativo y curioso, más aún, si una legisladora lo luce en pleno debate de comisiones.
En Buenos Aires, la moda tiene una connotación aleatoria. El lugar donde se ven una mayor concentración de patitos en la cabeza es la zona de Belgrano, donde turistas y capitalinos recorren los negocios del barrio Chino donde se consiguen los patos a un precio que oscila entre los 1500 y los 2000 pesos.
Que Arrieta se presentase a su trabajo con el pato amarillo en la cabeza desató interrogantes curiosos: “¿Anduvo de paseo por Buenos Aires y las luces del barrio Chino la deslumbraron a tal punto que olvidó quitárselos o simplemente, quiso transmitir a sus colegas legisladores su optimismo o alegría?”.
En fin, cualquiera fuera la respuesta a estos interrogantes, tomar decisiones importantes no siempre se condicen con los patos sobre las cabezas, ya que exigen tener ideas claras para conectar con la felicidad, la alegría y la energía positiva de la gente cuando la crisis es brutal.
