Afganistán: crece la tensión ante el avance de los talibanes
El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, prometió «removilizar» a las fuerzas armadas en busca de frenar el imponente avance de los talibanes, que continúan conquistando capitales provinciales y están a apenas 50 kilómetros de Kabul, y anunció además la conformación de un nuevo equipo para negociar la paz con los rebeldes y un aliado hasta esbozó la chance de un gobierno de transición.

«La removilización de nuestras fuerzas de seguridad y defensa es nuestra prioridad número uno y se han tomado serias medidas al respecto», declaró el mandatario en un discurso televisado según la agencia de noticias AFP.
Ghani no aludió a una posible renuncia, reclamada por algunos sectores, pero precisó que había iniciado «consultas» dentro del Gobierno, con líderes políticos y socios internacionales para encontrar «una solución política que aporte paz y estabilidad al pueblo afgano».
Parte de esas conversaciones derivaron en «la asignación de un equipo autorizado para las negociaciones para representar a la República Islámica de Afganistán», detalló más tarde un comunicado del Ejecutivo, citado por la agencia Europa Press.
Ghani: «La removilización de nuestras fuerzas de seguridad y defensa es nuestra prioridad número uno y se han tomado serias medidas al respecto».
La misma agencia reveló que el exgran rival político de Ghani y ahora representante principal del Gobierno afgano en las conversaciones con los insurgentes, Abdulá Abdulá, discutió con sus aliados la posibilidad de formar un Ejecutivo de transición para facilitar un alto el fuego
En poco más de una semana, los talibanes tomaron el control de casi todo el norte, oeste y sur de Afganistán y están a solo 50 kilómetros de Kabul.
Los insurgentes controlan la mayoría de las capitales provinciales y pronto podrían acercarse a la capital por el norte, el sur y el este.
En las últimas horas los talibanes lograron conquistar Mazar-i-Sharif, la única ciudad importante del norte del país que aún no habían capturado.
Además de Kabul, Jalalabad (este), Gardez y Khost (sureste) figuran entre las metrópolis importantes que continúan bajo control del Gobierno.

El responsable del llamado Alto Consejo para la Reconciliación se encontró con personalidades como el expresidente Hamid Karzai; el asesor presidencial Mohammad Mohaqiq; el titular del Parlamento, Mir Rahman Rahmani y el exvicepresidente Mohamed Yunus, y hasta discutió la declaración de un posible alto el fuego con los talibán a través del establecimiento de un gobierno en funciones.
Esta variante ya fue debatida en otras oportunidades a pedido de Estados Unidos pero el presidente Ghani nunca la aceptó con el argumento de que no renunciará a un cargo para el que fue elegido democráticamente.
Mientras, helicópteros iban y venían entre el aeropuerto de Kabul y la zona de la embajada estadounidense en la resguardada Zona Verde, lo que recordó la evacuación de Saigón hace 46 años que marcó la derrota norteamericana en la Guerra de Vietnam.
Un primer contingente de militares estadounidenses aterrizó en la capital para asegurar las evacuaciones del personal diplomático y de los afganos que trabajaron para ellos.
Estados Unidos desplegará unos 3.000 soldados en el aeropuerto de Kabul para evacuar a «miles de personas por día» precisó el viernes el vocero del Pentágono, John Kirby.
En sintonía, el Reino Unido anunció el despliegue de 600 militares para ayudar a los británicos a abandonar el país.
Países Bajos, Finlandia, Suecia, Italia, Alemania y España informaron que reducirán al mínimo su presencia en el país, así como la repatriación de sus empleados afganos.
Otros, como Noruega y Dinamarca, cerraron temporalmente sus embajadas.
Los rebeldes iniciaron su ofensiva en mayo, cuando el presidente estadounidense, Joe Biden, confirmó que las tropas extranjeras saldrían del país alrededor del 31 de agosto, 20 años después del inicio de su intervención tras los atentados del 11 de septiembre en las Torres Gemelas y el Pentágono.
Pese a lo que está ocurriendo en Afganistán y tras gastar más de 1 billón de dólares para formar y equipar el ejército afgano, Biden afirmó que no lamenta su decisión.
Paralelamente, el gobierno de Qatar, el emirato que fue sede de las infructuosas negociaciones entre talibanes y autoridades afganas desde hace meses, pidió hoy a los insurgentes un cese de las hostilidades.
Los rebeldes iniciaron su ofensiva en mayo, cuando el presidente estadounidense, Joe Biden, confirmó que las tropas extranjeras saldrían del país alrededor del 31 de agosto. Foto: AFP.
