Adorni justificó la presencia de su esposa en el viaje a Nueva York en el avión presidencial
El episodio reavivó un debate recurrente en la política argentina: la distancia entre la retórica anticasta que impulsó el ascenso del oficialismo y las prácticas concretas de la gestión. Para analistas y dirigentes opositores, casos como este ponen bajo escrutinio la promesa de austeridad que el Gobierno utilizó como uno de los ejes centrales de su narrativa política.

La reciente gira del presidente Javier Milei a Estados Unidos volvió a generar cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos y la coherencia del discurso oficial contra los privilegios del poder.
La controversia se desató luego de que el vocero presidencial y actual funcionario del Ejecutivo, Manuel Adorni, confirmara que su esposa lo acompañó durante la visita a Nueva York como parte de su estadía, pese a no integrar formalmente la comitiva gubernamental.
Ante las críticas, Adorni defendió su decisión durante una entrevista radial y argumentó que el viaje implicó jornadas intensas de trabajo. “Vengo cinco días a deslomarme acá en Nueva York”, sostuvo, al justificar que su pareja, Bettina Angeletti, lo acompañara durante la agenda internacional.
La presencia de Angeletti se conoció luego de que el portal Radio Jai difundiera una fotografía en la que se la observa junto al funcionario durante una visita a la tumba del líder religioso Menachem Mendel Schneerson, conocido como el Rebe de Lubavitch, ubicada en el barrio de Queens, en Nueva York. La imagen abrió un debate sobre los límites entre actividades personales y compromisos oficiales en viajes financiados por el Estado.
Durante la entrevista con el periodista Eduardo Feinmann —habitualmente cercano al oficialismo—, el funcionario fue interpelado por una aparente contradicción con las críticas que el propio Gobierno libertario suele dirigir a las prácticas de la política tradicional. “¿Vamos a caer en lo mismo que usted criticaba?”, preguntó el conductor, en alusión al histórico reclamo libertario sobre el uso de fondos públicos.
Adorni intentó relativizar el cuestionamiento señalando que su esposa no regresará al país en el avión presidencial —que ya partió de Estados Unidos junto a Milei— y que volverá en un vuelo comercial. Sin embargo, reconoció que durante la estadía ambos compartieron la habitación del hotel en Nueva York abonada con recursos estatales, lo que alimentó nuevas críticas desde sectores de la oposición.
El intercambio radial se tensó cuando Feinmann remarcó que los gastos de alojamiento forman parte del presupuesto público. Adorni respondió que los costos de comida los paga de su propio bolsillo y se mostró desafiante frente a la posibilidad de que legisladores opositores presenten un pedido de explicaciones en el Congreso.
