A una semana de los terremotos, Venezuela registra más de 2.500 fallecidos y 50.000 desaparecidos
En medio del dolor y la incertidumbre por la gran cantidad de personas desaparecidas, el respaldo externo se convirtió en un elemento clave para fortalecer las tareas humanitarias que continúan desarrollándose en las zonas devastadas.

La magnitud de la tragedia provocada por los terremotos que sacudieron a Venezuela continúa reflejándose en las cifras oficiales. A siete días de los sismos de magnitudes 7,2 y 7,5, el Gobierno informó que el número de víctimas fatales ascendió a 2.595 personas, mientras que los heridos superan los 12.400 y los desaparecidos rondan los 50.000, de acuerdo con estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El balance evidencia la dimensión de uno de los desastres naturales más graves de la historia reciente del país. En paralelo a las tareas de búsqueda y rescate, las autoridades mantienen un amplio operativo de asistencia destinado a las familias afectadas. Según datos oficiales, más de 26.400 personas reciben actualmente apoyo médico, psicológico y habitacional, mientras que los programas de ayuda alcanzaron a unas 81.500 familias.
La emergencia también mantiene bajo presión al sistema sanitario. Los reportes oficiales indican que 17.026 personas fueron atendidas en hospitales y centros de emergencia desde que ocurrió el desastre. De ese total, 4.565 permanecen internadas, mientras que cerca de 14.000 pacientes ya recibieron el alta médica.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, aseguró que el Gobierno prioriza la identificación individual de cada una de las víctimas antes de proceder a la entrega de los cuerpos a sus familiares. En ese sentido, descartó la posibilidad de realizar entierros masivos y explicó que los procedimientos de reconocimiento incluyen sistemas biométricos y análisis forenses odontológicos cuando las huellas dactilares no permiten establecer la identidad.
Al referirse a los terremotos ocurridos el pasado 24 de junio, Rodríguez calificó el episodio como una catástrofe sin precedentes para el país. Si bien reconoció que Venezuela se encuentra en una zona con riesgo sísmico, sostuvo que la magnitud del fenómeno superó las previsiones existentes y generó un escenario de emergencia extraordinario.
Frente a la crisis, el Ejecutivo activó de manera inmediata los protocolos nacionales de respuesta ante desastres. Entre las primeras medidas adoptadas figuró la creación de un comité especial de coordinación para centralizar las tareas de rescate, asistencia y reconstrucción. Además, se dispuso un fuerte despliegue de fuerzas civiles y militares en las regiones más afectadas, especialmente en el estado La Guaira, donde miles de efectivos participan de las operaciones de búsqueda y seguridad.
La tragedia también despertó una amplia reacción internacional. Según destacó la mandataria interina, más de un centenar de países expresaron su solidaridad con Venezuela y ofrecieron distintas formas de colaboración frente a la emergencia.
