19 de abril de 2026

A un año del crimen de Fernando Báez Sosa y a la espera del juicio contra los 10 rugbiers

¿Cuánto vale una mancha involuntaria en una camisa? Vale una vida y una condena perpetua en prisión. ¡Qué devaluados estamos y somos como sociedad! El 18 de enero de 2020, a la salida del boliche Le Brique en Villa Gesell, 10 rugbiers mataron a golpes a Fernando Báez Sosa, un joven de 18 años, estudiante de abogacía en la UBA, simplemente porque la víctima rozó el codo de uno de sus agresores y éste se derramó una bebida alcohólica.

Ocho de los diez jóvenes, presentes esa noche de sábado en el boliche y jugadores de rugby en el club Náutico Arsenal Zárate,  estarán sentados en el banquillo de los acusados en un juicio que se llevará a cabo este año luego de diez meses de investigación y responderán a la acusación que recae sobre ellos por homicidio doblemente agravado por su comisión con alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas, calificativa que presentó la fiscal Verónica Zamboni ante el juez de Garantías de Villa Gesell, David Mancinelli.

Máximo Pablo Thomsen; Enzo Comelli; Matías Franco Benicelli; Blas Cinalli; Ayrton Viollaz; Lucas, Ciro y Luciano Pertossi, son los acusados de dar muerte a Fernando mientras que Juan Pedro Guarino y Alejo Milanesi, se encuentran en libertad, pero siguen vinculados a la caqusa a pesar de que la fiscal pidió para ellos un sobreseimiento porque no contaría con las pruebas suficientes para demostrar que son participes del ataque.

Por su parte, la querella solicitó que Milanesi sea incluido en la acusación porque argumenta que su actitud violenta en los videos los hace suponer que participó de la agresión.

Los rugbiers tienen en su contra muchas pruebas tales como el resultado de la autopsia, la escena del crimen y los peritajes en los teléfonos, las pistas y los indicios sobre las prendas de los imputados y de las víctimas -recordemos que dos amigos de Fernando Baez Sosa también fueron agredidos-, declaraciones testimoniales, videos y fotográficos, los informes de la policía y de los organismos que participaron de la investigación y los resultados de las muestras de ADN, que resultan determinantes porque la fiscal se basó en ellas para imputar a cada acusado y que contribuirá para determinar la participación en el hecho de cada uno.

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