18 de mayo de 2026

Carne cada vez más cara, mesa cada vez más vacía: el consumo cayó a su nivel más bajo en 20 años

Más allá de las cifras, el trasfondo es estructural. La combinación de inflación persistente, caída del ingreso real y aumentos desproporcionados en alimentos básicos configura un escenario donde la carne deja de ser un bien cotidiano para convertirse en un consumo cada vez más restringido.

El fuerte aumento del precio de la carne en marzo no solo superó ampliamente la inflación general, sino que expone una dinámica preocupante: un alimento históricamente central en la dieta argentina se vuelve progresivamente inaccesible. Mientras el índice general marcó un 3,4%, la carne trepó un 6,9% mensual, duplicando ese ritmo y consolidando una tendencia que ya no puede explicarse únicamente por factores coyunturales.

En términos interanuales, el salto del 55,1% frente al 32,6% del índice general evidencia un desacople persistente entre el precio de la carne y el resto de los bienes. Este fenómeno se profundiza en el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde los incrementos alcanzaron el 10,6% mensual, lo que sugiere distorsiones en la cadena de comercialización o una presión adicional en los centros urbanos de mayor consumo.

El impacto no es homogéneo: los cortes más económicos —como la picada común, la carnaza y la falda— registraron los mayores aumentos. Esto revela un patrón regresivo, donde los sectores de menores ingresos son los más afectados, ya que dependen en mayor medida de estos productos. La suba más pronunciada en carnicerías (12,2% mensual y 73,5% interanual) frente a supermercados también plantea interrogantes sobre la estructura de precios y la competencia en los distintos canales de venta.

El resultado de esta dinámica es claro: el consumo cae de manera sostenida. En el primer trimestre del año se redujo un 10% interanual, y el consumo per cápita se ubica en 47,3 kilos anuales, el nivel más bajo en más de dos décadas. Este dato no solo refleja una pérdida de poder adquisitivo, sino también un cambio forzado en los hábitos alimentarios.

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