Washington gravará con un 50% las exportaciones canadienses y tensa la relación bilateral
El gobierno de Estados Unidos ha comunicado su decisión de aplicar un arancel del 50% a una extensa variedad de productos procedentes de Canadá, una medida que podría reavivar las tensiones comerciales entre ambos países.

Desde la administración de Donald Trump se ha señalado a Canadá por lo que consideran prácticas desleales en el comercio bilateral. En concreto, acusan a las provincias canadienses de haber suspendido la compra de bebidas alcohólicas estadounidenses, de haber aplicado aranceles a la importación de vehículos fabricados en EE. UU. y de discriminar al queso de origen estadounidense.
Un alto cargo de la administración afirmó que, desde que se puso en marcha la nueva política comercial del presidente a principios del año anterior, solo dos naciones habían respondido con represalias: China y Canadá.
La decisión anunciada este lunes podría reavivar el conflicto comercial global, el cual había perdido intensidad después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos anulara los aranceles de emergencia impuestos previamente por Trump. Cabe recordar que Canadá es el segundo socio comercial más relevante para Estados Unidos, con un flujo de intercambios que alcanzó los 716.000 millones de dólares durante el año pasado.
Los nuevos aranceles entrarán en vigor en un plazo de 30 días e incluirán excepciones para sectores como la energía, la potasa, los minerales estratégicos, el pescado y otros productos. Asimismo, quedarán exentos aquellos bienes que ya estén sujetos a los aranceles por seguridad nacional, como el acero y el aluminio.
No obstante, las importaciones que cumplan con lo estipulado en el Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC) de 2020, firmado por el propio Trump, no quedarán exentas de estos nuevos gravámenes, a pesar de que anteriormente sí se les había ofrecido ciertas excepciones dentro de los llamados aranceles recíprocos.
Esta falta de exención implica que una cantidad significativa de productos canadienses que actualmente ingresan a EE. UU. sin aranceles se verán afectados por tasas considerablemente altas.
Ese mismo lunes por la noche, la administración estadounidense publicó un listado con los productos concretos que serán gravados con el 50%, entre los que figuran la leche y sus derivados, las bebidas alcohólicas, las prendas de vestir y los muebles.
Tras el anuncio, la moneda canadiense cayó hasta su nivel más bajo de la jornada, situándose alrededor de 1,41 dólares canadienses por cada dólar estadounidense, lo que representa una caída cercana al 0,4%.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, declaró que su país ha presentado varias propuestas detalladas para resolver el conflicto y actualizar el acuerdo comercial trilateral. Asimismo, afirmó que Canadá está dispuesta a trabajar de manera intensa para solucionar los desacuerdos con Estados Unidos en en beneficio mutuo.
Por su parte, Doug Ford, primer ministro de Ontario —quien el año pasado generó malestar en Trump al lanzar anuncios en contra de los aranceles, pero que recientemente ha adoptado un enfoque más conciliador—, señaló que Canadá debería responder con medidas similares. «Nunca dejaré de luchar para proteger a Ontario. Si estos aranceles prosperan, Canadá debe responder arancel por arancel, dólar por dólar», escribió en la red social X.
La Cámara de Comercio de Canadá calificó estas amenazas como una «escalada desafortunada» y solicitó que se retomen las conversaciones entre Washington y Ottawa durante los próximos 30 días.
La administración Trump fundamenta esta medida en la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, un recurso legal que nunca antes se había utilizado para imponer aranceles a socios comerciales. Un alto funcionario explicó que dicha ley faculta al presidente para aplicar aranceles cuando un país discrimina a Estados Unidos en comparación con el trato que otorga a una tercera nación.
El viernes pasado, Trump ya había amenazado con imponer aranceles a Canadá debido a su gestión de los incendios forestales, cuyo humo tóxico se había extendido por territorio estadounidense. Sin embargo, funcionarios estadounidenses aclararon este lunes que los nuevos aranceles no están relacionados con esa disputa.
«El presidente ha solicitado opciones al respecto y se le están presentando. Estos aranceles responden exclusivamente al trato discriminatorio de Canadá hacia los productos estadounidenses», declaró un portavoz.
