13 de enero de 2026

Vorterix en crisis: Pergolini pide el concurso preventivo con más de $645 millones en deudas fiscales

En las últimas horas, la firma solicitó el concurso preventivo de acreedores ante el Juzgado Comercial n.º 7, acorralada por una deuda que supera los $645 millones solo con la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), y un pasivo total de corto plazo de más de $1100 millones.

Mario Pergolini, empresario y referente histórico de los medios argentinos, atraviesa el momento más delicado al frente de Vorterix, la compañía de contenidos radiales y digitales que fundó en 2011.

La empresa arrastra pérdidas acumuladas que al 31 de octubre de 2024 superaban los $2500 millones, según la documentación judicial presentada. Su situación económica es insostenible, pese a algunos signos de recuperación en 2024, y el objetivo del pedido concursal es claro: frenar embargos y ejecuciones fiscales que amenazan con llevarla a la quiebra.

Una deuda que refleja más que una crisis coyuntural

Los números son contundentes: de los más de $645 millones que Vorterix le debe a ARCA, unos $121,6 millones corresponden a aportes y $183,2 millones a contribuciones patronales, además de obligaciones impositivas por IVA y Ganancias. A esto se suman juicios laborales, uno de los cuales alcanza una liquidación de $280 millones, considerados “exorbitantes y abusivos” por el abogado de la empresa, Jorge Scharger.

Este no es un problema nuevo. Ya en 2019 Vorterix acumulaba pérdidas, pero fue la pandemia del COVID-19 la que agravó la situación de forma crítica: la publicidad —principal fuente de ingresos— se evaporó entre 2020 y 2022, mientras los costos fijos y cargas impositivas seguían en aumento.

La fecha formal de cesación de pagos se estableció el 22 de mayo de 2022, luego de un acuerdo con CAPIF por $5,5 millones. Para fines de ese año, el rojo financiero de la empresa ya alcanzaba los $465 millones, frente a un activo que no llegaba a los $302 millones. A pesar de una recuperación parcial en 2024, los problemas estructurales no se resolvieron.

Internas societarias y decisiones unilaterales

El proceso judicial también dejó expuestas tensiones internas en el directorio de la empresa. Si bien la asamblea de junio de 2023 aprobó por “unanimidad” la solicitud del concurso, esa decisión fue sostenida únicamente por el voto de Mario Pergolini, que concentra el 85,15% del capital accionario. El restante 14,85% corresponde a South Media Investment, del empresario Cristóbal López y su socio Fabián De Sousa. Su representante, Juan Ignacio Recio, expresó su desacuerdo con la medida y denunció una falta de información suficiente para justificar el pedido concursal.

Desde Vorterix aclaran que el concurso solo afecta a la unidad de negocio vinculada a la radio y el streaming, mientras que El Teatro Vorterix (operado por otra firma) y la productora RQM (encargada de contenidos) no están involucradas en el proceso.

Una transición forzada al formato online

Pese a que los primeros diez meses de 2024 mostraron una ganancia neta de $638,5 millones, gracias principalmente a diferencias positivas por tipo de cambio, Pergolini anunció en diciembre el fin de la emisión por FM 92.1. La radio se convirtió entonces en un medio 100% online, una decisión explicada por los “altísimos costos eléctricos” y el cambio en los hábitos de consumo.

El último balance disponible, cerrado el 31 de diciembre de 2023, mostraba que la empresa facturó $601,1 millones, pero seguía con pérdidas operativas por $67,7 millones, lo que evidenciaba un modelo de negocios todavía inestable.

Un ícono en jaque

El caso Vorterix deja al descubierto no solo la vulnerabilidad de los medios tradicionales ante las transformaciones tecnológicas, sino también la fragilidad de muchos proyectos culturales que dependen de estructuras financieras sostenibles. La figura de Pergolini, asociada históricamente a la innovación y la disrupción, enfrenta ahora el desafío más complejo de su carrera empresarial: evitar la quiebra de una marca que, en su momento, quiso ser el futuro de la radio.

El pedido de concurso no es el final, pero sí una señal de alarma para un sector cada vez más golpeado por los cambios en la economía y en el consumo de contenidos. El destino de Vorterix dependerá de si Pergolini logra articular una salida que salve el corazón del proyecto, sin resignar su esencia ni ceder ante las deudas.

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