Video del gobierno sobre el 24 de marzo: provocación, negacionismo y una reinterpretación sesgada de la historia
En un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976, el gobierno de Javier Milei volvió a desafiar el consenso histórico sobre la última dictadura argentina con la difusión de un polémico video titulado «Día de la Memoria completa».

Conducido por el influencer de ultraderecha Agustín Laje, la pieza audiovisual promueve un discurso negacionista que busca equiparar el terrorismo de Estado con la violencia de las organizaciones armadas previas al golpe.
Lejos de adherir al lema de «Memoria, Verdad y Justicia», el video —difundido a través de la cuenta oficial de Casa Rosada— insiste en la teoría de los «dos demonios», una narrativa que relativiza la responsabilidad del Estado en las violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Con testimonios de figuras como Juan Bautista «Tata» Yofre, exsecretario de Inteligencia, y Luis Labraña, exintegrante de Montoneros, el material busca instalar la idea de una «memoria incompleta» impuesta por la educación y los organismos de derechos humanos.
Una estrategia de revisionismo histórico
Desde su asunción, el gobierno de Milei ha intentado construir una «nueva narrativa» en torno a los años 70, alineada con sectores que minimizan el terrorismo de Estado. La producción del video, guionada por Laje y promovida dentro del think tank Fundación Faro, responde a la estrategia de la llamada «batalla cultural», con la que el oficialismo pretende disputar el sentido común sobre la historia reciente.
En su intervención, Laje denuncia un supuesto adoctrinamiento en la enseñanza de la historia argentina y cuestiona que el relato oficial ubique el inicio de la violencia en el 24 de marzo de 1976. Sin embargo, su discurso omite la dimensión sistemática del plan de exterminio ejecutado por la dictadura: la desaparición de 30.000 personas, el robo de bebés y la existencia de un aparato represivo sostenido desde el Estado.
El video también apela a una relectura del contexto de la Guerra Fría, señalando la influencia de Cuba y la Unión Soviética en las organizaciones armadas de la época, como si eso justificara la brutalidad del régimen militar. Este intento de equiparar la violencia estatal con la insurgente no solo tergiversa los hechos, sino que desoye las condenas judiciales que determinaron el carácter genocida de la dictadura.
Un mensaje de provocación en un día de memoria
El gobierno no es ajeno a la controversia que genera este tipo de mensajes. La publicación del video en una fecha tan significativa no solo desafía el consenso democrático, sino que también busca reavivar la polarización en la sociedad.
Mientras miles de personas marchan cada 24 de marzo para recordar a las víctimas de la dictadura, el oficialismo elige marcar la jornada con un mensaje que relativiza el terrorismo de Estado y promueve un relato parcial.
Lejos de fomentar una memoria «completa», el material difundido por la Casa Rosada recorta, manipula y descontextualiza los hechos para construir una versión que justifique la impunidad.
En una sociedad que sigue exigiendo justicia por los crímenes de la dictadura, el intento de reescribir la historia con fines políticos no hace más que profundizar la grieta y atentar contra el consenso democrático construido en las últimas cuatro décadas.
