Victoria Villarruel cuestionó las explicaciones de Adorni: «Sus explicaciones son una vergüenza»
Lejos de disipar las dudas, el episodio parece haber profundizado un problema central para el Gobierno: la dificultad de sostener un discurso de transparencia cuando las explicaciones de sus principales funcionarios generan más interrogantes que certezas.

La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a marcar diferencias con uno de los principales referentes del Gobierno y lanzó una dura crítica contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de la controversia generada por su patrimonio y las explicaciones que brindó sobre los fondos incorporados a su declaración jurada.
Consultada por un usuario en redes sociales sobre si creía en la versión ofrecida por el funcionario, la titular del Senado respondió de manera categórica: «No. Me parece una vergüenza su accionar y sus explicaciones». La declaración no sólo expuso su rechazo a los argumentos de Adorni, sino que también volvió a dejar en evidencia las tensiones que atraviesan al oficialismo.
La polémica se desató luego de que el jefe de Gabinete admitiera que parte de los ahorros declarados habían permanecido fuera de los registros formales durante años. En su defensa, sostuvo que esos fondos provenían de ingresos obtenidos durante su actividad privada y afirmó que, junto a su familia, habían «ahorrado en negro», una frase que provocó fuertes repercusiones políticas y mediáticas.
Adorni también intentó justificar el crecimiento de su patrimonio al señalar que una parte importante de sus activos se originó en inversiones tempranas en criptomonedas. Según explicó, obtuvo ganancias cercanas a los 300.000 dólares a través de operaciones con Bitcoin realizadas años antes de ingresar a la función pública.
Sin embargo, las explicaciones no lograron desactivar los cuestionamientos. Por el contrario, alimentaron un debate sobre la transparencia, la obligación de declarar bienes y la coherencia entre el discurso oficial y las conductas reconocidas por algunos de sus funcionarios.
En ese contexto, la intervención de Villarruel adquiere una relevancia política especial. No se trata de una crítica proveniente de la oposición, sino de la segunda autoridad institucional del país y una de las figuras más importantes de La Libertad Avanza. Su postura refleja que la controversia ya no se limita al terreno mediático, sino que comienza a generar fisuras visibles dentro del propio espacio gobernante.
La vicepresidenta ya había protagonizado desencuentros con integrantes del círculo más cercano al presidente y sus declaraciones son interpretadas como una nueva señal de distanciamiento respecto de la conducción política del Gobierno. Mientras la Casa Rosada intenta cerrar el capítulo en torno al patrimonio de Adorni, las críticas provenientes desde el propio oficialismo amenazan con prolongar una discusión que combina cuestionamientos éticos, políticos y de credibilidad.
