Venezuela abre sus fronteras petroleras a inversionistas extranjeros tras dos décadas de restricciones
Estas nuevas normativas otorgan a las compañías privadas control total sobre la producción y comercialización del petróleo, además de establecer mecanismos de resolución de conflictos independientes entre el Estado y los inversores privados.

El Parlamento venezolano ha aprobado un conjunto de leyes que permitirán la reactivación de la industria petrolera del país, facilitando la entrada de empresas extranjeras después de veinte años de aislamiento.
Hace dos décadas, durante el mandato de Hugo Chávez, Venezuela expulsó a las principales empresas petroleras internacionales, en su mayoría estadounidenses, y nacionalizó el sector. Sin embargo, en un giro reciente, tras la captura de Nicolás Maduro en una operación militar de EE. UU. en enero, las autoridades prometen facilitar el retorno de los inversores extranjeros a la industria petrolera venezolana.
La presidenta interina, Delcy Rodríguez, firmó la ley frente a los trabajadores de la petrolera estatal, en un acto simbólico que marca una nueva etapa para el sector. En respuesta, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha comenzado a levantar algunas sanciones que habían paralizado la producción petrolera en Venezuela.
Este cambio revela que, más allá de las reservas de petróleo y la infraestructura, la situación política y económica del país sigue siendo incierta. A pesar de poseer una de las mayores reservas del mundo, los beneficios de su riqueza petrolera no han llegado a la población, y las decisiones de las empresas y las políticas internacionales seguirán influyendo en el futuro del sector. Analistas consideran que la apertura puede ser el primer paso hacia la recuperación de la industria, pero también subrayan la incertidumbre sobre cómo se desarrollarán los próximos meses.
