Un Yanki suelto en la Rosada, qué podría salir mal
Visita clave para el régimen libertario despierta expectativas y genera tensiones. El jueves, el BCRA renovó el Swap con China. El viernes, Toto y Javo anunciaron por la tele, que había acuerdo con el FMI y que devaluarían el Peso con un eufemismo: “flotación entre bandas”, como parte de una nueva política cambiaria. Este lunes, llegará al país la mano derecha de Trump. ¿Viene a profundizar el concepto de “diplomacia extractiva” a cambio de un guiño político a Milei?

Scott Bessent, secretario del Tesoro de Donald Trump, mantendrá una reunión con Javier Milei y algunos ven su visita como un espaldarazo político de su país al nuevo endeudamiento con el FMI. Hay quienes consideran que se trata de una entrega pactada de los rumbos de la economía a los Estados Unidos y otros, ya lo ven como una incursión norteamericana para discernir qué capacidad tiene la administración local para abastecer con minerales estratégicos y tierras raras que Estados Unidos destina al consumo y la defensa.
La visita de Bessent, uno de los funcionarios más influyentes del nuevo gabinete estadounidense resulta de gran peso en la relación bilateral entre gobiernos. Su presencia en si misma genera expectativas y tensiones porque se produce luego de dos hechos muy significativos.

Por un lado, la reciente aprobación de un préstamo por 20.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional a la Argentina y por otro, la renovación del swap de monedas entre el BCRA y el BPC de China por 5.000 millones de dólares, extendido hasta mediados de 2026. Este último movimiento fue interpretado por algunos sectores como un gesto político de Beijing hacia el gobierno de Milei.
La llegada del funcionario norteamericano también se da en medio de un marcado contexto regional donde las medidas arancelarias del país del norte calaron hondo y la renovada confrontación económica con China puede generar un panorama incierto para muchos países.
La tensión geopolítica no se reduce al plano financiero. La presencia de inversiones chinas en sectores estratégicos del país ha sido históricamente motivo de inquietud para Washington.
No obstante, el presidente Milei, quien en sus primeros discursos se había expresado con dureza contra el gobierno chino, mantuvo una agenda pragmática. En mayo, está previsto un viaje oficial a China del canciller Gerardo Werthein y del embajador Luis Kreckler. Además, Milei ya se reunió con el presidente Xi Jinping durante la última Cumbre del G20 en Brasil, acompañado por buena parte de su gabinete, como exige el protocolo chino.

La actividad bilateral continúa. Esta misma semana, una delegación de 80 empresarios chinos de sectores clave como banca, energía y aviación visitó Buenos Aires. Participaron de reuniones reservadas con autoridades nacionales y provinciales bajo el rótulo de “Evento de Cooperación Económica y Comercial entre China (provincia de Fujian) y Argentina”.
En 2024, el comercio bilateral entre China y Argentina alcanzó los 16.350 millones de dólares. Si bien representó una caída del 6,2 % respecto al año anterior, fue considerablemente menor a la contracción del 18,4 % registrada en 2023.
Cabe mencionar que la visita de Bessent no sólo es un “respaldo político” sino parte de avanzada global ideada por Trump para conseguir que Estados Unidos gane la guerra comercial con China.

Dicha avanzada ya fue probada con Ucrania cuando Scott Bessent viajó a Kyev y obligó a Volodimir Zelenski a firmar un acuerdo bilateral donde le otorgaba el control total de sus recursos minerales a Estados Unidos, como forma de pagar los 185 mil millones de dólares que la Casa Blanca había destinado en su esfuerzo de defensa en la guerra con la Rusia de Putin.
En aquella oportunidad, la negativa del líder ucraniano no fueron noticias para la administración de Trump e incluso generó el reclamo de la Unión Europea que no vieron con buenos ojos la presión de Trump sobre Zelenski durante la insólita discusión que ambos tuvieron en el Salón Oval y en presencia de las cámaras.
Bessent es la carta de Trump para presionar a Argentina. Es el motor de una Diplomacia Extractiva y su llegada a Buenos Aires es un estudio de situación para saber qué capacidad tiene nuestro país para facilitar el abastecimiento de minerales estratégicos y tierras raras que Estados Unidos utiliza en el consumo y la defensa.
Y en ese sentido, Luis Caputo jugará también sus cartas ya que conoce a Bessent de su paso por Wall Street y que hay un antecedente, puesto que se reencontraron cuando Milei viajó a Washington DC para la cumbre del CPAC, cuando el Secretario del Tesoro fue clave para abrirle las puertas en la negociación con el FMI que derivó en el préstamo que se anunció recientemente y que busca fortalecer las reservas.
