Un organismo forense contabiliza más de dos mil quinientas desapariciones de migrantes en el trayecto hacia Norteamérica
Decenas de familias mantienen la búsqueda de sus allegados a lo largo del corredor migratorio que conecta la región centroamericana con el norte del continente. Según registros especializados de las últimas décadas, miles de personas han quedado atrapadas o sin dejar rastro en este árido y peligroso recorrido.

Mediante un proyecto regional impulsado por expertos forenses, se han procesado miles de muestras genéticas aportadas por familiares para contrastarlas con los registros de restos hallados en la frontera.
Gracias al trabajo conjunto con decenas de entidades estatales y de la sociedad civil, ha sido posible confirmar la identidad de cerca de medio millar de fallecidos, en su mayoría procedentes de México, Honduras, El Salvador y Guatemala.
Las zonas de mayor hallazgo corresponden a las dependencias de resguardo mortuorio en estados fronterizos norteamericanos como Arizona y Texas, así como en diversos puntos del norte de México. No obstante, las discrepancias en los sistemas de registro de cada nación complican las labores de rastreo.
Especialistas de la organización señalan la vulnerabilidad jurídica que enfrentan los migrantes cuando la desaparición ocurre fuera de su país natal. Para contrarrestar la dispersión geográfica de las víctimas y optimizar los procesos de cotejo, el equipo técnico implementa análisis químicos avanzados sobre los restos para aproximar la zona de origen de las personas y facilitar la localización de sus núcleos familiares.
