2 de mayo de 2026

Un día fuera de casa, su madre y la Policía lo buscaban, volvió por sus propios medios

Las versiones enfrentadas de un chico de 17 años y de su amigo, con quien fue al baile de San Gil, y la preocupación de una madre, pusieron en vilo a la Policía santiagueña que ayer salió a buscar al primero y pocas horas después, tuvo que cesar el alerta porque el adolescente regresó a su casa y dijo desconocer que era intensamente buscado. Aquí, los detalles del caso.

En la tarde del domingo una desesperada madre llegó a la Comisaría Décima y contó a los uniformados que su hijo había salido el sábado alrededor de las 7 de la tarde con un amigo, un vecino de apellido Tévez, mayor de edad, quien reside cerca de su casa y ambos se dirigieron en la moto del primero a la localidad de El Zanjón, donde se realizaba el baile de San Gil.

La mujer de 37 años mencionó también con el correr de las horas su preocupación iba en aumento por lo que se dirigió a la casa del amigo de su hijo y éste le habría manifestado que aproximadamente a las 2 de la mañana del domingo, había regresado con el menor y lo dejó en la puerta de la casa y se retiró, sin percatarse de si entró o no a la misma.

La versión de éste encendió todas las alarmas y precipitó el pedido de la madre para que la Policía encuentre a su hijo.

El comparendo de la mujer activó los protocolos de búsqueda con intervención de la fiscal Natalia Malachevsky, quien ordenó el inicio de una información sumaria judicial tendiente a establecer el paradero y ubicación del adolescente domiciliado en el barrio Industria.

Los dichos de la madre, impulsaron también la participación de la División Búsqueda de Personas que inició una ronda de averiguaciones en torno al caso.

Como primera medida, de la entrevista con la madre, surgió que era la primera vez que se retiraba por tiempo prolongado de su casa y constataron que el jovencito no tenía teléfono por lo que no podía haber un contacto directo con la familia.

En segundo término, su madre habría mencionado que éste hacía uso de las Redes Sociales, pero desconocía su identificación como usuario.

Toda la Policía, como ocurre en estos casos, recibió el alerta con la información de la desaparición del menor, su vestimenta y filiación, sus características físicas especiales, como una cicatriz de operación de apendicitis y los posibles lugares donde podría estar.

Sin embargo, no hubo necesidad de profundizar en los protocolos de búsqueda porque el menor regresó a su casa por sus propios medios y fueron sus familiares quienes informaron a las autoridades de su llegada.

El menor estaba en buen estado de salud y según su versión de los hechos, recién regresaba a su domicilio de la fiesta a la cual había concurrido, dichos que se oponen sustancialmente a lo que su amigo le contó a su madre.

La fiscalía, una vez comprobado que el buscado estaba bien, avaló el cese del alerta para determinar su paradero.

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