Trump planea encuentros históricos con representantes de las dos Venezuela en la Casa Blanca
En un giro sorprendente en la política internacional, el presidente Donald Trump anunció que se reunirá con líderes de las dos principales corrientes de Venezuela en la Casa Blanca, en un esfuerzo por abordar la crisis política y humanitaria del país sudamericano.

El primer encuentro será con Félix Plasencia, actual ministro de Exteriores de Venezuela bajo el régimen chavista. La visita de Plasencia a Washington, cuyo motivo oficial sería la posible reapertura de la embajada venezolana en Estados Unidos, ha estado rodeada de atención, especialmente tras su retención en el aeropuerto JFK de Nueva York.
Allí fue detenido durante hora y media debido a un incidente con un objeto desconocido en su equipaje de mano, en un hecho que rememora a las visitas anteriores de funcionarios chavistas en su intento por normalizar las relaciones diplomáticas.
Por otro lado, en una decisión inesperada, Trump también ha invitado a la líder opositora venezolana María Corina Machado para mantener una reunión en la misma jornada. Machado, quien en el pasado ha sido una figura controvertida y ha llegado a hablar de la posibilidad de un golpe militar para derrocar al chavismo, busca ahora recuperar influencia y obtener apoyo estadounidense en su lucha por un cambio de régimen.
Estas simultáneas reuniones reflejan la ambiciosa estrategia del gobierno estadounidense: por un lado, dialogar con las autoridades actuales y, por otro, mantener abiertas las opciones con la oposición para facilitar una transición política. La política venezolana, fragmentada y marcada por décadas de tensión, enfrenta ahora un momento decisivo en el que Estados Unidos intenta jugar un papel de mediador, aunque sin abandonar su interés principal: garantizar el flujo de petróleo y estabilizar una región clave.
El contexto internacional es complejo. Mientras algunos analistas consideran que las fuerzas militares chavistas, controladas por figuras como Vladimir Padrino y Diosdado Cabello, mantienen el poder con firmeza, otros dudan de la capacidad de la oposición, incluso en el exilio, para generar una transición sin conflicto interno.
La reunión con Machado, además, podría ser un indicador de si Washington apuesta por una estrategia de cambio a través de negociaciones o si simplemente busca asegurarse de que el petróleo venezolano siga en manos de actores que consideren confiables.
En definitiva, estos encuentros marcarán un capítulo importante en la historia reciente de Venezuela, en la que los protagonistas parecen dispuestos a explorar nuevas vías para resolver una crisis que ha durado más de dos décadas. La comunidad internacional observará atentamente qué resultados emergen de estas conversaciones, en un momento en que el destino del país sudamericano podría estar a punto de cambiar.
