20 de mayo de 2026

Tres meses de caída: el desgaste de Milei se acelera tras el nuevo acuerdo con el FMI

La noticia de un nuevo acuerdo con el FMI, que se firmará este viernes, actuó como catalizador de una tendencia que, lejos de revertirse, se profundiza mes a mes.

La gestión de Javier Milei atraviesa su tercera caída consecutiva en los índices de imagen, en un escenario marcado por el descontento social, la incertidumbre económica y la reactivación de críticas históricas, como el rechazo al Fondo Monetario Internacional.

Según la consultora Analogías, los datos son contundentes: 51% de imagen negativa frente a un 47% de imagen positiva, reflejando un cambio en el humor social que ya se venía consolidando desde el inicio del año. A esto se suma un dato preocupante para el oficialismo: la intención de voto para las elecciones de medio término también retrocede, perdiendo dos puntos en favor de todas las demás fuerzas políticas, excepto el peronismo, que mantiene su caudal.

Pobreza, inflación y dólar: el malestar económico se profundiza

Los principales ejes del malestar ciudadano son económicos. El 64% de los encuestados sostiene que la pobreza “no está bajando”, mientras que un 53% no percibe moderación de la inflación. Por su parte, el 46% considera que el dólar va a aumentar “mucho o bastante” en los próximos meses. Estos indicadores reflejan una percepción generalizada de que las políticas económicas del gobierno no están dando resultados visibles, ni en la macro ni en el bolsillo.

La promesa de “shock y sinceramiento” que Milei esgrimió como columna vertebral de su modelo libertario, hasta ahora, no se tradujo en mejoras concretas para la mayoría de la población. La persistencia de una inflación elevada, combinada con la caída del consumo y la contracción de los ingresos reales, pone en duda el relato de recuperación.

Factores políticos y simbólicos en el deterioro presidencial

El retroceso en la imagen de Milei no solo tiene causas económicas. Según Analogías, el malestar también se nutre de factores simbólicos y políticos: el rechazo social al FMI, los recientes escándalos por la presunta estafa con la criptomoneda $LIBRA, las dudas sobre los datos oficiales de pobreza, y la falta de respuestas concretas a sectores sensibles como jubilados y trabajadores informales.

La participación masiva en las marchas del 24 de marzo, junto con el respaldo a expresiones culturales como el cine argentino, revelan un clima social activo y con alta información política, que no parece ceder ante la narrativa disruptiva que Milei intenta sostener desde el poder.

Un desgaste acelerado de cara a los desafíos electorales

Apenas iniciado abril, el Gobierno enfrenta una situación compleja: su imagen se erosiona, su base electoral comienza a fragmentarse, y la expectativa económica personal cae por segundo mes consecutivo, acumulando una baja de ocho puntos en dos meses. Esto marca un deterioro no solo de la confianza colectiva, sino también de la esperanza individual.

Con las elecciones de medio término en el horizonte, la administración Milei deberá replantear su estrategia si quiere evitar que la caída en los índices de aprobación se traduzca en una pérdida efectiva de representación legislativa. La gran incógnita es si el oficialismo podrá reconfigurar su relato y ofrecer resultados tangibles antes de que el ciclo de desgaste se vuelva irreversible.

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