6 de mayo de 2026

The New York Times advirtió que «el terrorismo de Estado ha llegado» a Estados Unidos

La columnista Masha Gessen alertó sobre la represión policial. «Tras las últimas tres semanas de brutalidad en Minneapolis, ya no debería ser posible decir que el gobierno de Trump solo busca gobernar esta nación. Busca reducirnos a todos a un estado de miedo constante: un miedo a la violencia del que algunas personas podrían estar a salvo en un momento dado, pero del que nadie estará nunca verdaderamente a salvo. Esa es nuestra nueva realidad nacional. El terrorismo de Estado ha llegado», lanzó.

Ph: Edición La Pluma

El influyente diario The New York Times publicó dos editoriales de fuerte contenido crítico en los que responsabiliza directamente al presidente Donald Trump por una escalada de violencia institucional, deterioro democrático y descomposición social en Estados Unidos. L

os textos fueron difundidos tras el asesinato de otro ciudadano estadounidense a manos de agentes federales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minnesota, el segundo caso similar en menos de un mes.

Uno de los artículos, firmado por el periodista David Brooks, recupera declaraciones del jefe de policía de Mineápolis, Brian O’Hara, quien alertó sobre la posibilidad de un estallido social inminente. Brooks coincide con ese diagnóstico y sostiene que el país avanza hacia un escenario de colapso, impulsado por una combinación de factores políticos, institucionales y personales vinculados al liderazgo presidencial.

Según el análisis del columnista, Estados Unidos atraviesa al menos cuatro procesos simultáneos de deterioro: la erosión del orden internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial; el quiebre de la paz interna en los territorios donde el ICE despliega operativos caracterizados por abusos; el debilitamiento del sistema democrático mediante ataques a la independencia de organismos clave y la persecución judicial de opositores; y, finalmente, el deterioro cognitivo y emocional del propio presidente.

Brooks sostiene que este último factor actúa como motor de los demás. Describe a Trump como un dirigente profundamente narcisista, cuya personalidad se habría agravado con el paso del tiempo y el ejercicio del poder. En ese marco, señala una creciente tendencia a la desmesura, la falta de empatía y la reacción agresiva frente a cualquier crítica, rasgos que —según advierte— adquieren una gravedad inédita cuando quien los encarna es el jefe de Estado.

El editorial también cuestiona la creciente apelación a la violencia como herramienta política. Brooks recuerda que solo en 2025 Estados Unidos participó en más de 600 misiones de bombardeo en el exterior, con consecuencias letales en diversos países, y traza un paralelismo entre esa lógica militarista y la represión interna. Para el periodista, el ejercicio del poder sin límites conduce inevitablemente a la degradación moral, al aislamiento y a la paranoia propias de los regímenes autoritarios.

En el mismo sentido, la columnista Masha Gessen alerta sobre un escenario que define como terrorismo de Estado. A partir de una detallada enumeración de operativos recientes del ICE en Minnesota, denuncia asesinatos, detenciones arbitrarias, amenazas a abogados, violencia contra niños y ciudadanos estadounidenses sin antecedentes penales. Para Gessen, estos hechos no son excesos aislados sino parte de una estrategia deliberada para instaurar un clima de miedo permanente.

La autora sostiene que la sociedad busca explicaciones que le permitan creer que la violencia estatal afecta solo a ciertos grupos, como inmigrantes, manifestantes o minorías. Sin embargo, advierte que esa ilusión de seguridad es falsa: el uso indiscriminado de la fuerza, señala, termina alcanzando a cualquiera y redefine la vida pública bajo una lógica de disciplinamiento y silencio.

Ambos editoriales coinciden en un punto central: el problema ya no es solo una política migratoria agresiva o una fuerza federal descontrolada, sino un proyecto de poder que, desde la Casa Blanca, erosiona las bases mismas del Estado de derecho. En esa lectura, el “colapso” al que alude The New York Times no es un evento súbito, sino un proceso en marcha.

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