Textilana en crisis: reducción de empleados y ofertas de retiro en cuotas
La situación se agravó en los últimos años, con pérdidas importantes de puestos laborales, especialmente en 2026, donde se registraron unos 50 despidos.

La historia de Textilana refleja un escenario emblemático de la crisis industrial que atraviesa Argentina, marcada por la caída en la producción y el empleo en el sector textil.
Con más de 45 años de trayectoria, la empresa que alguna vez empleó a más de 800 trabajadores, hoy solo mantiene a 200 en planta, evidenciando una reducción drástica que supera los 600 empleos en menos de dos décadas.
El ingreso en concurso preventivo el 20 de abril, una herramienta jurídica que busca evitar la quiebra y reorganizar las deudas, no ha significado una recuperación en la actividad ni en las condiciones laborales. Por el contrario, la producción ha llegado a mínimos históricos, agravada por las políticas de apertura de importaciones y el desplome del consumo interno, fenómenos que afectan a todo el sector y que se reflejan en las calles de Mar del Plata y otras ciudades, donde numerosos locales de ropa han cerrado sus puertas.
Desde la perspectiva laboral, los trabajadores enfrentan una realidad difícil. La empresa, que comercializa la marca Mauro Sergio, no realiza despidos formales ni suspensiones, pero la producción casi no funciona y se implementan retiros voluntarios en condiciones precarias.
Según Mauro Galván, delegado gremial, las propuestas de retiro se ofrecen en cuotas y con monedas, una forma que no resulta atractiva ni comparable a un retiro voluntario convencional, en el que los empleados reciben un pago que les permite planificar un futuro independiente.
Este escenario revela una estrategia de la empresa para reducir costos y hacer frente a la crisis, mientras los trabajadores ven cómo su estabilidad laboral se desvanece.
La pérdida de empleo y las condiciones de salida reflejan la fragilidad del sector y la falta de soluciones estructurales, en un contexto donde las políticas nacionales e internacionales impactan directamente en la supervivencia de industrias tradicionales.
La situación de Textilana es un claro ejemplo de cómo las crisis económicas, acompañadas de políticas de apertura y cambios en el patrón de consumo, pueden convertir empresas emblemáticas en casos de pérdida de patrimonio industrial y social.
