Solos en la madrugada y en el monte, la Justicia investiga si son cuatreros
La Policía sorprendió a tres hombres y a una mujer, acampando a la vera de un camino vecinal del Departamento Salavina. Encontraron en el interior del vehículo en el que viajaban, elementos que suelen utilizarse en faenas clandestinas. La Justicia, por estas horas, intenta determinar la conexión entre los delitos cometidos y la presencia de éstos en la zona rural.


Además, hallaron una motocicleta abandonada que había sido sustraída en Añatuya en la cual presuntamente se desplazaban dos de los sospechosos y pese a que no hay denuncias puntuales en su contra, constataron que al menos dos de ellos habrían sido mencionados en denuncias por abigeatos reiterados.
El derrotero policial se inició alrededor de las 3 de la mañana del viernes, cuando personal de la Comisaría Comunitaria Nª39 realizaba recorridos preventivos por su área de competencia y les llamó la atención una fogata que se dejaba ver al costado de un camino vecinal cercano al paraje Rubia Paso.
A medida que se acercaban al lugar, divisaron un automóvil Chevrolet gris y dos hombres fuera de él, mientras que una mujer y otro hombre se hallaban en el interior. Se Trataba de los integrantes de una familia de apellido Montenegro y cuando el personal policial les preguntó los motivos y las razones por las cuales se hallaban allí, éstos respondieron con evasivas.
Seguidamente, se les requirió que mostrasen sus pertenencias y la mujer, de unos 43 años, la cual mencionó ser propietaria del vehículo, se habrían negado hasta que al fin fue convencida por el resto del grupo y los uniformados en la requisa del rodado descubrieron en el asiento trasero una escopeta y una soga.
Se trataba de una escopeta Centauro de Lujo, calibre 16 y un cartucho, arma de fuego que uno de los Montenegro de 25 años, reconoció como propia aunque no pudo justificar su tenencia ya que carecía de documentación habilitante.
Posteriormente, la División Criminalística llegó al lugar y se procedió al secuestro preventivo de los elementos y el rodado. En tanto, los Montenegro mostraron siempre una actitud hostil contra los agentes del orden y filmaron con un teléfono el procedimiento, que una vez finalizado, se negaron a firmar.

Pero lo actuado no quedaría allí ya que los uniformados en sede policial constataron que obraban al menos dos denuncias en las cuales figuraban como sospechosos de abigeato los Montenegro.
Tanto es así que un vecino de la zona había radicado una denuncia por robo de ganado mayor al notar el faltante de una vaca el pasado 9 de octubre y, otro poblador de Rubia Paso que se dedica a la cría de ganado, también mencionó la sustracción de tres vacas el 20 de este mes.
Ante los hechos de esta naturaleza, los vecinos, también habrían sugerido que los sospechosos habían sido vistos a bordo de una motocicleta negra del tipo Enduro, presumiblemente buscando animales para faenar y que sería “vox populi” que esta familia se dedicaría a la práctica del delito de abigeato.
Luego de los procedimientos, se consultó con la fiscal Victoria Sottini el temperamento a seguir en relación a las personas y ésta ordenó que se iniciara un legajo judicial para investigar la existencia de delito. Al tiempo que pidió se adjuntaran los secuestros y se recogieran los testimonios pertinentes, sumando el trabajo pericial de Criminalística.
Por su parte, personal policial del Departamento de Seguridad Ciudadana N°13 de Añatuya se dirigió a Rubia Paso, ya que tenía el dato de que en una vivienda de la zona podría estar una motocicleta Yamaha XTZ de 250cc. que le había sido robada el jueves 21 de octubre a un vecino de esa ciudad.
De las entrevista mantenidas con pobladores del lugar, los hermanos Montenegro nuevamente fueron mencionados como quienes se desplazaban a bordo de una moto de similares características y que en la víspera habían sido vistos entre potreros; zonas de bañaderos de animales, siempre buscando mantenerse ocultos.
Durante los recorridos realizados, los sabuesos observaron huellas de neumáticos de motocicleta y siguiéndolas, llegaron a una vivienda donde divisaron el rodado con la rueda trasera pinchada. La casa pertenecería a la familia Montenegro, sin embargo, sus moradores estaban ausentes por lo que se consultó con la fiscal Cecilia Rimini y con la autorización de la jueza Liliana Lami se procedió al secuestro del rodado en presencia de testigos.
A posterior, se hizo presente en la comisaría el damnificado del robo y reconoció a la motocicleta como propia ya que había sido pintada recientemente y presentó la documentación que acreditaba su propiedad, pese a que la numeración de chasis y motor estaban adulteradas y el dominio le había sido quitado.

