Sin mayorías, el oficialismo acelera el debate del «Súper RIGI» y pone a prueba sus acuerdos en Diputados
La convocatoria a comisiones impulsada por el presidente del cuerpo, Martín Menem, refleja la intención del oficialismo de acelerar la agenda legislativa en un escenario político donde las negociaciones continúan abiertas.

El Gobierno nacional decidió avanzar con el tratamiento parlamentario del denominado «Súper RIGI», uno de los proyectos económicos que considera estratégicos para atraer grandes inversiones, pese a que todavía no tiene asegurados los respaldos necesarios para su aprobación en la Cámara de Diputados.
La iniciativa comenzará a debatirse formalmente el próximo miércoles en un plenario conjunto de las comisiones de Presupuesto y Hacienda e Industria, Ciencia, Tecnología e Innovación. Allí, funcionarios del Ministerio de Economía expondrán los principales lineamientos de un régimen que busca incentivar desembolsos superiores a los mil millones de dólares en sectores considerados estratégicos o con escaso desarrollo en la Argentina.
Sin embargo, más allá de los argumentos económicos que promueve el Ejecutivo, el proyecto enfrenta interrogantes políticos. La Libertad Avanza todavía no logró consolidar una mayoría propia ni garantizar el acompañamiento pleno de los bloques aliados, por lo que el debate promete convertirse en una nueva prueba de fuego para la capacidad de construcción de consensos del oficialismo.
El «Súper RIGI» forma parte de un paquete legislativo más amplio con el que el Gobierno pretende recuperar la iniciativa en el Congreso. Entre los proyectos que se encuentran en carpeta aparecen la reforma electoral, que contempla la eliminación o suspensión de las PASO; la denominada «Ley Hojarasca»; la modificación del régimen de subsidios para las Zonas Frías, que ya cuenta con media sanción, y la propuesta de fortalecimiento de la inviolabilidad de la propiedad privada.
La amplitud de esta agenda anticipa semanas de fuerte tensión política en la Cámara baja, donde Martín Menem volverá a quedar en el centro de negociaciones complejas y sesiones con alto voltaje político. Cada una de estas iniciativas requiere acuerdos que, por el momento, se encuentran en construcción y dependen de conversaciones permanentes con sectores dialoguistas y aliados circunstanciales.
En ese contexto, la decisión de convocar al tratamiento del «Súper RIGI» antes de contar con los votos plenamente alineados revela una estrategia de presión política por parte del Gobierno: instalar el debate, acelerar los tiempos parlamentarios y obligar a la oposición a definir posiciones. El resultado de esa apuesta será determinante para medir la capacidad del oficialismo de transformar sus proyectos en leyes en una Cámara donde ninguna fuerza dispone de mayorías automáticas.
La intención de La Libertad Avanza es que el proyecto llegue al recinto durante las próximas semanas, incluso en medio de una agenda pública atravesada por el Mundial. Pero antes deberá superar un desafío que se ha repetido en casi todos los debates clave desde el inicio de la gestión: convertir la voluntad política en los números necesarios para aprobar sus iniciativas.
