14 de mayo de 2026

Señales para detectar situaciones de violencia en el noviazgo adolescente

Estas manifestaciones se identifican con poner apodos, las escenas de celos, el control del entorno e incluso golpes.

Determinados comportamientos personales pueden convertirse en signos de alerta en una relación de pareja, pues servirán para prevenir futuras situaciones violentas.

En ocasiones, resulta difícil identificar la violencia como tal, es decir, percibir algunas conductas como si fueran algo natural, al punto que se vuelven costumbre. Ejemplo de ello es un golpe «jugando» o el llamado telefónico a cualquier hora del día, para ejercer control sobre la otra persona.

De tal modo, la violencia en las relaciones de noviazgo adolescente debe ser motivo de seguimiento, ya que se trata de la etapa de inicio de socialización afectiva, así como también de manifestación de los primeros indicios de violencia doméstica.

Señales de alerta

No obstante, en ocasiones no resulta fácil identificar la violencia como comportamientos que se generalizan a lo largo de la relación afectiva.

Estas situaciones se producen cuando se utilizan apodos o llama a su compañera de maneras que desagradan, sobre todo en público. Controlar las actividades de la pareja, su forma de vestir, la relación con grupo de amigos, revisar el teléfono y las redes sociales todo el tiempo son algunas de esas prácticas que afectan una relación de noviazgo normal.

Asimismo, otra señal a tener en cuenta es el aislamiento. El agresor, con sus conductas de control y celos, tiende a provocar un aislamiento de los entornos sociales e incluso el familiar. 

Estos indicios pueden desencadenar en situaciones de violencia verbal, física, psicológica y llegar al abuso sexual.

En virtud del impacto que tienen los episodios de violencia, no sólo en el plano físico sino psíquico de la persona que la sufre, resulta preciso abordar la problemática en los contextos de intervención, para favorecer así procesos de identificación y de prevención de la violencia

Debe quedar claro que ninguna situación de conflicto o desacuerdo puede justificar el uso de la fuerza. Las parejas deben relacionarse con libertad y afecto respetuoso.

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