3 de junio de 2026

Según un estudio, la expectativa de inflación para los próximos 12 meses se sitúa en un alarmante 50,2%

En un contexto económico marcado por la incertidumbre, la inflación no solo se mide a través de índices numéricos; también pesa en la conducta y la psique de los ciudadanos.

Un reciente estudio de la Universidad Di Tella pone de manifiesto que la expectativa de inflación para los próximos 12 meses se sitúa en un alarmante 50,2%, marcando una tendencia que influye directamente en las decisiones de compra, inversión y otros gastos esenciales de los hogares argentinos.

Según Sebastián Auguste, director del Centro de Investigación de Finanzas de la universidad, los hogares de menores ingresos presentan la expectativa más baja en cuanto a inflación, proyectando un 49,3%. Por el contrario, aquellos de mayores ingresos han mostrado una reducción en sus proyecciones, pasando de un 55,6% en octubre a un 50,6% en el mes presente. Esta baja en las expectativas de inflación en los sectores más pudientes podría reflejar un cambio en la percepción del riesgo económico.

En cuanto a los números de inflación mensual, los hogares estiman un 5,21% para noviembre (4% según la mediana), ligeramente inferior al 5,43% registrado en octubre (5% en la mediana). Este descenso podría generar un leve alivio en el ánimo de los consumidores, aunque el optimismo es moderado.

El informe también revela que la expectativa de inflación promedio de 50,2% es la más baja desde octubre de 2021. La mediana, sin embargo, se mantiene en un 40%, evidenciando la preocupación latente entre los ciudadanos. En comparación, en octubre, esta media había alcanzado un 54,5%.

Analizando el fenómeno regional, el estudio indica que el interior del país presenta las expectativas más bajas, con un 46,8%, seguido de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) con un 53,8%, y el Gran Buenos Aires (GBA) llegando al 55,4%. Estos valores son notablemente menores que los registrados en octubre, donde el interior, CABA y GBA reportaron expectativas de 51,8%, 61% y 57,7% respectivamente.

Si bien estos datos reflejan una aparente mejora en la percepción de inflación, estos niveles siguen siendo significativamente superiores a lo que estiman analistas privados y casi una vez y media más altos que la proyección del presupuesto nacional 2025 propuesto por el actual gobierno de Javier Milei, que sitúa la inflación en un 18,3%.

Ante este escenario de expectativas controvertidas, los argentinos continúan enfrentando una difícil realidad económica. La esperanza de una reducción sostenida de la inflación se convierte en una necesidad fundamental para la estabilidad financiera de los hogares, mientras que la percepción colectiva de la inflación sigue guiando decisiones clave en torno al consumo y la inversión. La salud económica del país dependerá no solo de las cifras frías, sino de la confianza y la percepción de los ciudadanos en el futuro.

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