2 de junio de 2026

Según un estudio, el exceso de grasa abdominal podría estar relacionado con el Alzheimer

Una nueva investigación reveló una posible conexión entre la obesidad abdominal en la mediana edad y el desarrollo temprano de la enfermedad de Alzheimer, incluso antes de que se manifiesten los síntomas cognitivos.

El estudio, liderado por el Dr. Cyrus Raji de la Universidad de Washington, muestra que a medida que aumenta el tamaño de la barriga, el centro de la memoria en el cerebro se ve afectado, con la aparición de dos proteínas clave asociadas con el Alzheimer: las placas de beta amiloide y los ovillos de tau.

Las placas de amiloide y los ovillos de tau son considerados biomarcadores de Alzheimer. Estos son los primeros indicios de que el cerebro podría estar avanzando hacia un diagnóstico de la enfermedad, aunque los síntomas cognitivos no se manifiestan hasta mucho después. Según el Dr. Raji, «cuanto más amiloide o tau haya en el cerebro, más enfermo estará», y esto podría empezar a ocurrir entre los 40 y 50 años, mucho antes de que se detecten problemas cognitivos.

Además de la acumulación de estas proteínas, la investigación también ha identificado otros signos tempranos de deterioro cerebral, como la atrofia cerebral y la reducción del flujo sanguíneo en áreas clave del cerebro, como el hipocampo, que está relacionado con la memoria.

La grasa visceral y su impacto en el cerebro

El estudio descubrió que la grasa abdominal profunda, conocida como grasa visceral, está estrechamente relacionada con la inflamación y la acumulación de placas de amiloide en el cerebro. A diferencia de la grasa subcutánea, que se encuentra bajo la piel, la grasa visceral envuelve los órganos internos y tiene un mayor impacto en la salud metabólica. De hecho, se ha encontrado que las personas con más grasa visceral tienen niveles más altos de insulina y una mayor probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2.

El Dr. Raji explicó que, «cuanta más grasa visceral se tiene, más inflamación se produce en el cuerpo, lo que resulta ser mucho más perjudicial que la inflamación asociada con la grasa subcutánea». Esta inflamación crónica podría ser uno de los factores que acelera la aparición de los biomarcadores de Alzheimer, incluso en personas jóvenes, antes de que los síntomas de la enfermedad sean evidentes.

La obesidad: un factor de riesgo clave

La obesidad, en particular la grasa abdominal, se ha identificado como un factor de riesgo importante para diversas enfermedades neurodegenerativas, incluido el Alzheimer. La Organización Mundial de la Salud alerta sobre la creciente epidemia mundial de obesidad, que afecta a millones de personas en todo el mundo. En los Estados Unidos, se estima que más de 260 millones de personas estarán obesas para 2050 si no se toman medidas de salud pública inmediatas.

El Dr. Raji enfatiza que la obesidad podría ser responsable de un porcentaje significativo de los casos de Alzheimer, señalando que «de forma conservadora, la obesidad como factor de riesgo de demencia afecta al menos al 1% de los adultos estadounidenses, lo que podría traducirse en más de 2 millones de casos de demencia de Alzheimer atribuibles a la obesidad».

Intervenciones tempranas: Reducir la grasa visceral

El estudio sugiere que reducir la grasa visceral en la mediana edad podría ser una de las herramientas más poderosas para prevenir el Alzheimer. El Dr. Richard Isaacson, neurólogo preventivo y director de Investigación del Instituto de Enfermedades Neurodegenerativas de la Florida, indicó que, debido a que los efectos de la obesidad en el cerebro se observan décadas antes de los síntomas de la enfermedad, la intervención temprana es crucial.

Isaacson recomienda centrarse no solo en la pérdida de peso general, sino también en la composición corporal, en particular en la reducción de la grasa visceral. El ejercicio moderado, como caminar a paso ligero durante 45-60 minutos varias veces a la semana, es una forma eficaz de reducir la grasa abdominal y mejorar la salud metabólica. Además, aumentar la masa muscular también es clave, ya que el músculo acelera el metabolismo y mejora la capacidad del cuerpo para quemar grasa.

Un futuro con prevención

Este estudio, que se presentó recientemente en el congreso 2024 de la Sociedad Estadounidense de Radiología, abre nuevas perspectivas para el diagnóstico temprano y la prevención del Alzheimer. «Este trabajo tiene una gran repercusión y relevancia clínica para los 47 millones de estadounidenses y cientos de millones de personas en todo el mundo que presentan signos tempranos de Alzheimer», explicó Isaacson.

Si bien aún quedan muchas incógnitas por resolver, los resultados sugieren que el control del peso abdominal y la mejora de la salud metabólica podrían jugar un papel clave en la prevención de esta devastadora enfermedad neurodegenerativa. Con la obesidad en aumento en todo el mundo, abordar este factor de riesgo podría ser fundamental para reducir la carga del Alzheimer en las próximas décadas.

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