31 de enero de 2026

Sebastián Pareja agravia a personas con discapacidad y convierte la violencia en campaña política

La declaración, realizada en el programa Sólo una vuelta más (TN), no solo expone un uso despectivo de un término sensible, sino que revela la estrategia discursiva de un oficialismo que responde a la violencia con más agresión verbal y con un marcado sesgo de confrontación política.

El jefe de campaña de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, Sebastián Pareja, quedó en el centro de la polémica tras calificar de “discapacitados” a quienes atacaron con piedras la caravana presidencial en Lomas de Zamora.

“Son discapacitados, no son como nosotros”, lanzó Pareja, en un intento de descalificar a los agresores. La frase desnuda un problema mayor: el desprecio implícito hacia un colectivo históricamente vulnerado y la banalización de la discapacidad como insulto en boca de un dirigente que integra la mesa chica de Karina Milei. El recurso discursivo convierte lo que pudo haber sido una condena a la violencia en un acto de discriminación, y abre un frente ético que supera el hecho puntual.

El libertario también responsabilizó al kirchnerismo de los incidentes y habló de una “organización en pequeños grupos” que habrían actuado en favor de Cristina Fernández de Kirchner. Al mismo tiempo, deslindó responsabilidades de la custodia presidencial y la Policía Bonaerense, señalando a la “policía local” como el eslabón débil en la seguridad. De esta forma, el dirigente trasladó el debate de la falla operativa a una disputa política, apuntalando el relato de Milei que ubica al kirchnerismo como único adversario.

Más allá de los señalamientos, Pareja reconoció que existió un fallo en el operativo de seguridad, aunque minimizó los hechos al decir que “ni siquiera saben tirar piedras”. La contradicción entre admitir la falla y restarle gravedad al episodio muestra un doble discurso: por un lado, victimización; por el otro, desdén hacia los atacantes, con expresiones que rayan la burla.

El dirigente aprovechó además la entrevista para respaldar al Gobierno frente al escándalo de las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad, asegurando que “no protege a los corruptos” y que será la Justicia la que actúe. Pero la referencia resulta paradójica: mientras defiende al Ejecutivo por presuntas irregularidades en un área vinculada a la discapacidad, utiliza el mismo concepto como insulto para atacar a opositores.

El episodio expone dos planos críticos. En lo inmediato, el uso discriminatorio del lenguaje por parte de un referente político que debería evitar la estigmatización de colectivos vulnerables. En lo estratégico, la forma en que La Libertad Avanza convierte cualquier hecho adverso en combustible para profundizar la polarización, aun a costa de deteriorar la calidad del debate público.

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