San Lorenzo tiene once inhibiciones de FIFA y enfrenta una crisis sin precedentes
El panorama crítico en Boedo se completa con la inminente reunión de Comisión Directiva, en la que, si persiste la crisis de conducción y las tensiones internas, no se descarta la posibilidad de que se declare la acefalía institucional. El club, campeón de América en 2014, lucha por estabilizarse y evitar un colapso deportivo y económico que amenaza con dejarlo sin rumbo.

El Club Atlético San Lorenzo de Almagro atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente, marcado por una profunda crisis institucional y serias dificultades financieras.
El pasado 24 de octubre, la FIFA notificó al club de Boedo sobre seis nuevas inhibiciones, elevando el total de sanciones activadas a una vez, todas ellas por tiempo indefinido. Este registro lo convierte en el segundo club de Sudamérica con más inhibiciones, solo superado por San José de Bolivia.
Las nuevas sanciones se deben a reclamos de pago por el pase de Rafa Pérez, quien jugó en la institución en 2023, y por un porcentaje del mecanismo de solidaridad relacionado con la transferencia de Diego Herazo, adquirido en febrero de 2024 desde Deportes Tolima. La deuda total que originó estas últimas medidas rondaría los 350.000 dólares, sumándose a las obligaciones económicas ya existentes.
De no regularizar su situación de deuda, San Lorenzo quedará inhabilitado para incorporar jugadores en el próximo mercado de pases, lo que representa un golpe significativo para un plantel que necesita refuerzos urgentes para revertir su magro presente deportivo.
La crisis se agrava por el turbulento contexto institucional. La situación se deterioró tras la difusión de una cámara oculta que implicaba al presidente Marcelo Moretti en la supuesta recepción de una coima para fichar a un menor. Aunque el dirigente había tomado licencia, fue restituido en su cargo por la Justicia, lo que provocó nuevas protestas de socios y empleados. En medio de este clima, Moretti debió ser escoltado por un patrullero al retirarse de la sede social.
En paralelo a las sanciones de FIFA, el club enfrenta un pedido de quiebra por parte de un fondo suizo cuyo vencimiento se produjo la semana pasada. La dirigencia argumentó la imposibilidad de ejecutar el pago de inmediato y propuso un plan de financiamiento para evitar la sanción legal.
