¿Rocca cerrará Tenaris?: Una firma india ganó la licitación de caños para el gasoducto de Vaca Muerta
La adjudicación del contrato para la provisión de caños del gasoducto estratégico de Vaca Muerta a la empresa india Welspun marcó un punto de quiebre en el mapa industrial y energético del país.

La decisión desplazó a Tenaris, la histórica proveedora del Grupo Techint, y volvió a encender el debate sobre la tensión entre competitividad, costos y defensa de la producción nacional, con impacto directo sobre la planta SIAT Tenaris y cientos de puestos de trabajo.
La definición confirmó una advertencia que Paolo Rocca, titular del Grupo Techint, había lanzado a fines de 2025, cuando sostuvo que la importación de caños para este proyecto podía derivar en el cierre de la planta ubicada en Valentín Alsina. Aquella declaración se dio en el marco de la licitación para abastecer el gasoducto de casi 500 kilómetros que unirá la cuenca neuquina con la costa de Río Negro, una obra clave para habilitar exportaciones de Gas Natural Licuado (GNL).
La adjudicación, conocida este lunes, no favoreció a proveedores chinos —como se temía inicialmente desde Techint— sino a Welspun, un grupo industrial de origen indio que se impuso frente a más de una decena de oferentes internacionales. El contrato ronda los 200 millones de dólares y, según fuentes del sector, la propuesta ganadora fue hasta un 40% más económica que las alternativas locales, además de ofrecer condiciones de financiamiento más flexibles.
El resultado de la licitación refleja un cambio profundo en la dinámica de los grandes proyectos energéticos. Durante décadas, Tenaris fue proveedor casi excluyente de tubos para gasoductos y oleoductos en la Argentina. Su desplazamiento en esta obra emblemática evidencia un escenario de competencia global más agresivo, en el que el precio y el acceso al financiamiento se volvieron variables decisivas para la viabilidad de los proyectos.
El gasoducto forma parte del esquema impulsado por el consorcio Southern Energy —integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG— con el objetivo de comenzar a exportar GNL a partir de 2027. En un negocio de márgenes ajustados y alta escala, incluso diferencias de costos del 10% al 25% pueden traducirse en sobreprecios de decenas de millones de dólares, un factor que terminó inclinando la balanza.
Desde Techint habían destacado la superioridad técnica de sus productos frente a los importados, aunque admitían que sus precios se ubicaban por encima de los valores internacionales. Sin embargo, esa ventaja en calidad no alcanzó para compensar la brecha de costos en un proyecto donde la competitividad resulta central.
La decisión reavivó el debate estructural sobre el rol de la industria nacional en la cadena de valor energética. Mientras las empresas del sector priorizan reducir costos para asegurar inversiones y exportaciones, desde el ámbito industrial advierten que la pérdida de contratos de esta magnitud puede derivar en menor actividad, destrucción de empleo y una mayor dependencia de proveedores externos.
Con la licitación ya resuelta, la atención se concentra ahora en el futuro de la planta SIAT Tenaris y de los trabajadores que dependen de su continuidad. El caso expone con nitidez el dilema que atraviesa la Argentina en su estrategia energética: cómo equilibrar competitividad global, desarrollo industrial y empleo local en el camino a consolidarse como exportador de energía.
