Rinden homenaje a Monseñor Sueldo y piden reabrir la causa
Este sábado rindieron homenaje a Monseñor Gerardo Sueldo al cumplirse 23 años de su confusa muerte.
Miembros de la Asociación «Laudato Si» y dirigentes sociales, rindieron homenaje a Monseñor Gerardo Sueldo, al cumplirse 23 años de su trágica y confusa muerte.
Dirigentes que se trasladaron a la localidad de San Marco, donde presumiblemente sucedió el «accidente», en donde en su memoria encendieron 23 velas, seguido de un minuto de silencio. Además se repartieron las homilías de Monseñor Sueldo a todas las personas presentes,
En el lugar, miembros de «Laudato Si» y dirigentes sociales plantearon en la sociedad santiagueña la necesidad de solicitar la reapertura de la causa. Además plantearon que sea esta Justicia y no la del juarismo, la que dictamine cual fue la verdadera causa del accidente de tránsito.
“A mí me ordenaron que cerrara la causa”
Declaraciones que realizó, María Cárdenas, un día miércoles 25 de febrero del 2004, al periodista Alejandra Dandan de Página 12.
María Luisa Cárdenas de Infante, tuvo a cargo la causa del sospechoso accidente en el que murió Gerardo Sueldo, quien fue además de una de las antiguas juezas del Crimen de Santiago del Estero.
En está entrevista Cárdenas aseguró que “A mí me ordenaron que cerrara la causa” quien indicó también que «ha sido una de las que más me costó investigar, por varios motivos. Primero porque era una persona que había adoptado una postura crítica total hacia el gobierno de Juárez. Denunciaba la falta de independencia del Poder Judicial, sobre todo las posturas que el gobierno adoptada en algunas causas«.
En uno de los pasajes más importante de esa nota en el 2004 Cárdenas afirmaba que «El obispo no tenía nada –dice–: no tenía un rasguño, lo único que tenía era un pequeño hundimiento en la frente. Las pericias que se hicieron determinaron que habría sido el auto que lo golpeó!.
En referencia a las pericias, aseguró a Página 12 que se realizó «una sola pericia. Y se hizo porque yo la pagué. Puse la plata de mi bolsillo porque no me daban fondos. Era la pericia accidentológica, pregunté en Santiago quién era el mejor profesional. Y agregó que «los médicos determinaron que fue un derrame lento dentro de su cabeza».
Cabe destacar y de acuerdo a lo que manifestó en su momento quien estaba a cargo de la causa, no se hizo la autopsia ya que «los funcionarios de la Iglesia se opusieron en su momento. Hay una constancia en el expediente que lo indica«.
Parte de la entrevista publicada por Página 12:

–¿Por qué no se hizo la autopsia?
–Instruí la causa con los pocos elementos que teníamos. Los funcionarios de la Iglesia se opusieron en su momento a la autopsia. Hay una constancia en el expediente que lo indica.
–Podría haberla pedido igual.
–Podía haber pasado por sobre ellos pero había ya tanto lío: nos corrieron del velorio, del entierro, y era natural. Pero en cuanto a la investigación no pudimos avanzar: hay cosas que quedaron pendientes.
–¿Por ejemplo?
–Verificar testimonios. Pero, además, frente a las versiones de los caballos: jamás pude investigarlas porque no tenía ni un policía para buscar testigos, para buscar a alguien. Porque alguien siempre ve. No se pudo hacer. No me dieron los medios, no me dieron bolilla. Incluso me decían: “Bueno doctora, termínela con eso”. Recibí reprimendas por querer investigar.
–¿Qué reprimendas?
–El presidente del Tribunal siempre me tuvo respeto. En cualquier otra causa, si necesitaba un fotógrafo me lo daban. Si necesitaba un tipo de pruebas, me lo daban. Y a mí me extrañó que en este caso no. Varias veces fui a decirle expresamente: mire quién es que ha muerto. Yo era la jueza, por lo tanto no quería aparecer no haciendo nada. Y le dije: “Porque son ustedes los que no me lo dan”.
–Y cerró la causa.
–Le hice un informe al Tribunal Superior dejando asentadas las fallas que tuve y los inconvenientes que tuve. La respuesta siempre era: “Ya está, doctora, ya está. Sabemos quién es el que ha muerto”. Esa era la reprimenda: ciérrela, termínela con esa causa.
–¿De dónde venía la orden?
–A mí me lo decía Kozameh, el presidente del Tribunal Superior, supuestamente por orden del ministro de Gobierno. Aunque había una presunción de que no había sido accidente normal.
–¿Elementos objetivos?
–No teníamos elementos a analizar, salvo el auto. Al cerrar la causa, dejé constancia de que por un motivo que no se pudo establecer él perdió el control del rodado.
Cárdenas de Infante sabía que se trataba de una causa de “interés especial”. Por eso, asegura, el presidente del Tribunal Superior se comunicaba con ella. Los jueces sabían los códigos: “Ese interés lo sobreentendíamos como interés de enfrente, por la Casa de Gobierno, que está enfrente del tribunal”. Dejó de ser jueza cuando investigaba a un antiguo socio económico de Juárez que en ese momento estaba enfrentado al caudillo. Cuando la jueza encontró las pruebas para procesarlo, aquella enemistad había cesado. Y ella se trasformó en acusada.

