«Riesgo Kuka», fraude y «sodomitas del capital», los ejes del discurso en la Bolsa de Rosario
No era un meme, era una pantalla en blanco con grandes letras escritas de puño y letra por Javier Milei. «Viva La Libertad, Carajo» y le siguió un extenso discurso técnico sobre el rumbo de la economía en su gobierno. Lo hizo ante empresarios vinculados con la Bolsa de Comercio de Rosario. Las frases más altisonantes de su exposición y la gambeta al escándalo por corrupción que envuelve a su hermana.

El primer mandatario argentino puso el acento en la gestión económica, pero evitó referirse al caso de corrupción que involucran a Karina Milei, quien ocupa el cargo de Secretaría General de la Presidencia.
Ante un auditorio que no estaba muy entusiasmado, Milei brindó un discurso en el acto por el 141° aniversario de la Bolsa de Comercio y ratificó el camino de su política fiscal y prometió que «de acá a mitad del año que viene, la inflación va a ser solo una pesadilla que se terminó».
“Cuando nosotros llegamos, la inflación corría al 1 1 medio diario. Ahora corre al 1 y medio mensual. Si eso uno lo pone en términos exponenciales, la tasa de inflación dejó de correr en niveles del 17.000% a unos del 20%”.
Milei tuvo tiempo para desglosar ideas que le son afines, pero, no recibió el aplauso del auditorio, tampoco reinó la euforia que se respiraba en otro momento ante los empresarios de la Bolsa. El aplauso se lo llevaron, primero Caputo, cuando Milei dijo que era «el mejor ministro de la historia» y segundo, el kirchenirsmo cuando el presidente expresó: «kirchnerismo nunca más».
El adiós generó un gran vacío y fue aún más tibio aún, que el propio interés que despertaba su presencia en el auditorio que a esa altura de la noche se hallaba a media luz. Los presentes despidieron a Milei con un aplauso sin demasiada emoción y en segundos, sólo quedó el personal de limpieza.
Precisamente, en ese auditorio a oscuras, el presidente habló de sus últimas decisiones: «Ya llevamos cinco trimestres con la economía expandiéndose. Hemos llegado al nivel máximo que teníamos en el 2011 y estamos en el pico de consumo», aseguró:

En su mensaje, también reiteró la idea de haber sacado de la pobreza a 12 millones de personas y dijo: “Heredamos un déficit fiscal muy grande. Hicimos en el primer mes de gestión lo que no se hizo en 123 años: poner el resultado financiero en caja. Y a los 6 meses limpiamos el balance del Banco Central. Seis millones de personas que no comían ahora sí lo están haciendo».
No faltó el misticismo en sus dichos he hizo un paralelismo del fin del mundo con una posible derrota en las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre calificándola como: «riesgo kuka». Además deslizó la posibilidad de fraude electoral para garantizar que el kirchnerismo siga gobernando: La elección bonaerense «representa el techo del kirchnerismo y nuestro piso» aseguró y refirió luego que el gobierno de la provincia de Buenos Aires: «tira todo el aparato para hacer fraude: voto cadena, urna embarazada o directamente pagar punteros para que se compren colegios y quedarse con todos los votos».
Ante ello, afirmó que con su equipo económico «ajustamos las condiciones del mercado monetario a un año electoral, en donde la oposición propone el fin del mundo». «Del otro lado están los sodomitas del capital, por eso sube la tasa de interés»; sentenció y se animó a pronosticar: » Pasando el proceso electoral va a haber un desplome de la tasa de interés».
«La tasa de caución no es la tasa relevante para la economía. Las tasas relevantes son las que son más largas y tampoco subieron tanto. Frente a un año electoral, los inversores tampoco quieren invertir hasta que no se despeje el horizonte», justificó Javier Milei y dijo que «el futuro de los argentinos está en manos de los argentinos».
En un pasaje de su discurso, Milei consideró que «las ideas de la libertad están funcionando» y cerró su mensaje con un tiro por elevación a la sociedad de cara a las elecciones «Si la sociedad elige suicidarse, elige suicidarse; pero también puede elegir abrazar las ideas de la libertad».
