Represión sin límites: Prefectura Naval gaseó a una niña y agredió a un fotógrafo en marcha de jubilados
La brutalidad policial en el marco de manifestaciones sociales sigue generando preocupación y reabre el debate sobre los límites del accionar represivo del Estado frente a la protesta legítima.

La represión ejercida por las fuerzas federales durante una nueva marcha de jubilados frente al Congreso dejó escenas de violencia que generaron fuerte repudio.
Una niña, una anciana y un fotógrafo de la Agencia Noticias Argentinas fueron víctimas del accionar de la Prefectura Naval Argentina (PNA), que utilizó gas pimienta contra manifestantes pacíficos.
El hecho se produjo cuando los manifestantes circulaban por la vereda respetando el protocolo antipiquetes. En ese contexto, un efectivo de Prefectura roció gas pimienta a quemarropa contra la menor, sin que se tenga certeza de si estaba acompañada por un adulto en la movilización o simplemente pasaba por el lugar, dado que cerca de allí funciona una escuela primaria.
El fotógrafo agredido, Damián Dopacio, relató la brutalidad con la que fue reprimido junto a una jubilada: «Estábamos caminando por la vereda cuando de repente un prefecto nos tiró gas pimienta de cerca. Algo incomprensible. Una locura absoluta». Dopacio fue asistido por otro reportero gráfico, quien logró localizar al personal de primeros auxilios de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM).
Violencia desmedida y heridos
Los incidentes, que incluyeron forcejeos y represión indiscriminada, se desataron mientras la Policía aplicaba el protocolo antipiquetes para garantizar la circulación del tránsito. Sin embargo, lejos de evitar desmanes, el accionar de las fuerzas federales dejó varios heridos entre los manifestantes y jubilados.
Además de la represión con gas pimienta, un efectivo de la Policía Federal golpeó con su motocicleta a otro fotógrafo en medio del operativo, sumando un nuevo episodio de violencia contra la prensa en una jornada marcada por la represión.
Un accionar que despierta cuestionamientos
El uso excesivo de la fuerza en protestas pacíficas ha sido criticado por organizaciones de derechos humanos y referentes políticos, quienes denuncian la creciente criminalización de la protesta social. La imagen de una niña siendo gaseada y la agresión a un trabajador de prensa refuerzan las acusaciones sobre la desproporcionalidad de los operativos de seguridad.
