24 de abril de 2026

«Renta universal y los planes sociales» la agenda del nuevo ministro de Desarrollo Social

Un día después de la asunción de Juan Zabaleta en Desarrollo Social, los movimientos sociales en alianza con la CTA Autónoma volvieron a instalar un tema que en Casa Rosada vienen postergando merced a los límites de la política fiscal: la instrumentación de un salario universal para millones de trabajadores informales y desempleados que se encuentran bajo la línea de pobreza. Se trató, en última instancia, de un nuevo mensaje hacia la interna que hoy vive la variopinta coalición del Frente de Todos.

Por Emiliano Russo*

Este sábado, en declaraciones a la radio AM 750, Zabaleta fue consultado sobre la remozada propuesta para que se implemente una renta universal: “analizamos las propuestas que nos hacen desde todos los sectores”, sostuvo, con tono diplomático.

Fue una réplica de las declaraciones que solía realizar su predecesor en el cargo, Daniel Arroyo, que justamente fue uno de los participantes del foro de debate del último miércoles que organizó la CTA Autónoma, donde se discutió la viabilidad de esta medida como método para enfrentar la pobreza y el hambre en la Argentina.

El ahora precandidato a diputado nacional por la Provincia reconoció que “hay un problema serio en relación a los ingresos y no hay solución estructural que no tenga que ir por ese lado”, en relación a un ingreso universal. “La brecha no solamente se va ampliando, sino que hay familias a las que no les alcanza aún con trabajo formal, entonces hay un problema de ingresos y también hay un serio problema de precios de los alimentos, con muchas personas con dificultades para acceder a la canasta básica y a los alimentos de calidad”, concluyó.

El saliente funcionario deslizó que la limitación presupuestaria es uno de los impedimentos que tiene el Ejecutivo para avanzar en una propuesta de esta magnitud. Lo que ocurre es que el pago del IFE en plena cuarentena expuso que no son solo 3 millones las personas con problemas de ingreso. Así lo recordó en el conversatorio, que tuvo lugar en forma presencial y virtual, Juan Grabois, del MTE y referente de la UTEP, que remarcó que “el gran problema de la catástrofe social y del aumento de la indigencia y de una pobreza más pobre, es que hay 9 millones de compañeros y compañeras que no tienen nada”. Se trata de uno de los dirigentes sociales que parece no haber recibido con alegría la llegada a Desarrollo Social del ex intendente de Hurlingham. El último martes durante la jura del nuevo ministro en el Salón Blanco no participaron dirigentes de su espacio político. “La economía popular organizada hoy está bajo ataque, pero mientras se abre una ventana de oportunidad para mejorarle la vida a millones de personas con la creación de salario básico universal”, enfatizó.

Uno de los funcionarios y directivos de la CTA que viene machacando con el tema desde 2020 es Claudio Lozano, director del Banco Nación, que recordó que “en las negociaciones paritarias se discute un incremento de dinero a cambio de derechos y la falta de piso para negociar es un problema para el conjunto de la clase que es necesario resolver”. Y reiteró su propuesta de “renta básica universal, salario social de empleo y formación o abrir y universalizar los (planes) Progresar y Potenciar Trabajo”. En esta última consigna asoma un debate que hoy se lleva la mayor parte de la atención de la nueva conducción de la cartera de Desarrollo Social: cómo transformar el poco más de un millón de planes sociales en trabajo genuino. Un factor que también explica la actual puja que se observa entre los funcionarios y los dirigentes sociales.

*Mundo Gremial

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