Reforma previsional bajo el ala del FMI: elevar la edad jubilatoria y los años de aportes
El triunfo de La Libertad Avanza ha desbloqueado la hoja de ruta del FMI, transformando las exigencias técnicas en una inminente batalla política y social . La promesa de «libertad económica» se traduce, por ahora, en una hipoteca sobre el futuro provisional de los trabajadores.

La nueva presión de fuerzas en el Congreso, tras la victoria legislativa del oficialismo, pone en riesgo derechos sociales consolidados, con el foco en el aumento de la edad de retiro, la eliminación de moratorias y la posible creación de un sistema de capitalización individual.
El contundente triunfo de La Libertad Avanza en las recientes elecciones legislativas ha reconfigurado el mapa político y acelerado la agenda de reformas estructurales exigidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) .
El presidente Javier Milei ha ratificado su compromiso con la profundización del acuerdo, cuyo eje central es el «ajuste ordenado» y la «libertad económica». Sin embargo, el costo de este compromiso recae directamente sobre el sistema provisional y la clase trabajadora.
La hipoteca social del FMI
El documento de entendimiento firmado en abril con el organismo internacional de crédito no solo exigió recortes fiscales, sino que delineó una hoja de ruta para desmantelar aspectos fundamentales del actual régimen de seguridad social. Las modificaciones propuestas, que ahora tienen mayor viabilidad parlamentaria, son de un impacto social mayúsculo:
Aumento drástico de la edad jubilatoria: La propuesta más sensata es elevar la edad de retiro de 60 a 65 años para mujeres y de 65 a un rango de 68 a 70 años para varones . Esta medida implica, de facto , prolongar la vida laboral obligatoria de millones de argentinos, sobrecargando a una población que ya enfrenta dificultades para sostenerse en el mercado de trabajo formal a edades avanzadas.
El muro de los aportes y el fin de las moratorias: El Fondo exige incrementar los años de aportes de 30 a 35 y, crucialmente, eliminar las moratorias previsionales . Esta última acción actúa como un dique de contención para amplios sectores de la población, especialmente mujeres y trabajadores informales, que no logran completar los 30 años de aportes debido a la alta precariedad laboral. Su eliminación marginaría automáticamente a millones de la posibilidad de acceder a una jubilación mínima.
El retorno del fantasma de las AFJP: La propuesta de crear un sistema mixto, con un subsistema de capitalización individual similar al de las extintas Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones ( AFJP ), enciende alarmas. Aunque conviva con un régimen público, la experiencia histórica en Argentina demostró que la capitalización individual privatiza las ganancias pero socializa los riesgos, dejando a los jubilados a merced de la volatilidad financiera y con haberes inciertos.
Presión externa y condicionamiento político
La viabilidad de estas reformas no solo se basa en la nueva composición del Congreso , sino en una innegable presión externa . El respaldo explícito del FMI se ve complementado por las exigencias del Tesoro de Estados Unidos , cuya influencia fue clave en el financiamiento de la campaña oficialista y en el manejo de la crisis previa a las elecciones.
La advertencia de figuras clave como Scott Bessent («Si Milei pierde, no vamos a ser tan generosos con Argentina») subraya el nivel de condicionamiento financiero que opera sobre la soberanía económica del país. El Gobierno, al parecer, está dispuesto a ceder en derechos previsionales a cambio de sostener el programa de ajuste y mantener el flujo de financiamiento.
Alarma Sindical
Las centrales obreras, CGT y CTA , han manifestado una profunda preocupación. La reforma provisional no es vista solo como un recorte de derechos, sino como una reconfiguración regresiva del mercado laboral .
Al retrasar la edad de retiro, se estanca la rotación generacional en el empleo formal, intensificando la precarización y postergando aún más la salida laboral para los más jóvenes.
