16 de junio de 2026

Pymes cuestionan la reforma laboral y advierten más cierres de empresas en medio de la caída del consumo

El debate continúa abierto entre un Gobierno que defiende la reforma como parte de su estrategia de transformación económica y un sector empresarial que advierte que, sin consumo y sin políticas industriales activas, la flexibilización laboral por sí sola no alcanzará para revertir la crisis productiva.

Mientras el Gobierno nacional sostiene que la reforma laboral apunta a modernizar el mercado de trabajo y promover la inversión, referentes de las pequeñas y medianas empresas advierten que la nueva legislación llega en un contexto crítico para el sector y podría profundizar la crisis productiva.

Con más de 20 mil pymes cerradas y alrededor de 327 mil puestos de trabajo perdidos desde el inicio de la gestión de Javier Milei, empresarios industriales alertan que el principal problema de la economía no es el costo laboral, sino el desplome del consumo interno.

Según datos difundidos por distintas organizaciones empresarias, la actividad de las pymes atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. En ese marco, la reforma laboral aprobada por el Congreso en febrero generó fuertes cuestionamientos entre representantes del sector, quienes sostienen que la norma no ofrece herramientas reales para revertir la caída de la producción ni para estimular la creación de empleo.

Daniel Rosato, presidente de Industriales PyMEs Argentinas (IPA), aseguró que la situación actual es de “crisis” y que la reforma no logró cumplir con uno de los objetivos que el propio Gobierno había planteado: fomentar la generación de puestos de trabajo. A su entender, el problema central radica en el deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores, que impacta directamente en el nivel de ventas de la industria nacional.

“Cuando el salario pierde valor y los servicios aumentan constantemente, el consumo se contrae. Y si no hay consumo, la producción también cae”, sostuvo el dirigente empresario, quien además advirtió que esta tendencia podría profundizarse si no se aplican políticas destinadas a fortalecer el mercado interno.

Desde el sector textil, Rodolfo Liberman, empresario de la firma Tikvatex, también expresó una mirada crítica sobre la reforma. Para el industrial, la normativa resulta “regresiva” y no aborda los problemas estructurales que enfrentan las pymes. En su análisis, la discusión sobre el costo laboral es secundaria frente al impacto que generan los aumentos de tarifas y la pérdida de capacidad de compra de la población.

Según Liberman, los fuertes incrementos en los servicios básicos, que en algunos casos superaron el 1.000%, afectan tanto a las empresas como a los consumidores. “Si la gente destina cada vez más ingresos a pagar servicios, no queda margen para comprar productos, sean textiles o de cualquier otra industria”, explicó.

En la misma línea, Daniel Moreira, empresario metalúrgico y titular de la Asociación Pyme, afirmó que la reforma laboral no tiene relación directa con la realidad del sector productivo. A su juicio, el empleo en las pequeñas empresas depende fundamentalmente de la existencia de demanda.

“Si tengo trabajo, contrato gente. Si no tengo ventas, no voy a tomar personal aunque la ley lo facilite”, planteó. El empresario advirtió además que muchas firmas se encuentran acumulando stock sin poder colocarlo en el mercado, una señal clara de la retracción del consumo.

A pesar de las críticas, algunos representantes del sector reconocen que la reforma introduce ciertos elementos vinculados a la seguridad jurídica que podrían resultar positivos, especialmente en relación con la denominada “industria del juicio”. Sin embargo, coinciden en que ese aspecto por sí solo no alcanza para revertir el deterioro del entramado productivo.

La preocupación de los empresarios se vincula también con el panorama económico de los próximos meses. Desde IPA señalan que, sin políticas de reactivación y sin medidas que impulsen la demanda interna, el escenario podría derivar en una mayor cantidad de cierres de empresas.

Moreira incluso comparó el contexto actual con procesos de crisis anteriores en la economía argentina. “Cuando el consumo sigue cayendo, el sistema se va cerrando sobre sí mismo: se pierden trabajos, se cierran negocios y la actividad se paraliza”, advirtió.

En paralelo, Rosato adelantó que el sector trabaja en la elaboración de un plan estratégico que será presentado ante el Congreso con el objetivo de impulsar la declaración de una emergencia productiva. La iniciativa busca generar herramientas que permitan sostener a las pymes y evitar un deterioro mayor del empleo industrial.

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