Pullaro y el bloque “Provincias Unidas” acompañarán “lo bueno” del Gobierno nacional
El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, lanzó una declaración que busca posicionarlo en el centro de la escena nacional: “Desde aquí va a surgir un Presidente”, aseguró en referencia al nuevo bloque Provincias Unidas, conformado junto a Martín Llaryora (Córdoba), Carlos Sadir (Jujuy), Claudio Vidal (Santa Cruz) e Ignacio Torres (Chubut).

Según el mandatario, este espacio se presentará como alternativa en las elecciones de 2027. Sin embargo, detrás del discurso federalista, emergen contradicciones y señales preocupantes sobre la autenticidad de este proyecto político.
Pullaro insiste en que el bloque no es “anti Milei”, ni responde a ideologías, sino a la gestión. Incluso, admite que acompañarán “lo bueno” del Gobierno nacional, como el veto a la moratoria previsional, y que recién “marcarán matices” en otros temas como la recomposición jubilatoria y la emergencia en discapacidad.
En otras palabras, los gobernadores que se autoproclaman defensores del interior productivo siguen respaldando la agenda central del oficialismo, a pesar de presentarse ahora como una opción “distinta”.
La propuesta federal que declaman choca con la realidad: desde el primer día, estos mandatarios sellaron acuerdos con Milei, aceptaron el ajuste fiscal y se sumaron al RIGI, una política que, lejos de impulsar el desarrollo regional, concentra beneficios en grandes capitales mientras la industria nacional y las economías provinciales languidecen. Pullaro lo reconoce cuando admite que “las inversiones no han llegado”, pero aun así legitima un modelo que prioriza la macroeconomía sobre la producción local.
El discurso contra el “populismo” busca seducir a un electorado desencantado, pero carece de autocrítica frente al alineamiento casi incondicional con un Gobierno que recorta jubilaciones, paraliza la obra pública y desfinancia áreas estratégicas. ¿Cómo sostener la bandera del federalismo mientras se vota a favor del veto que deja sin cobertura a miles de jubilados? ¿Es coherente hablar de “proteger la industria” mientras se avalan políticas que la ponen en riesgo?
La estrategia parece clara: reforzar poder territorial, mantener recursos y proyectar candidaturas nacionales sin romper con la Casa Rosada. En la práctica, se trata más de marketing político que de un verdadero proyecto alternativo.
El llamado “grito federal” suena más a slogan de campaña que a un plan real para cambiar un modelo económico que sigue profundizando desigualdades. La sociedad deberá preguntarse si estos nuevos “jinetes del federalismo” representan una solución o son simplemente la continuidad, con otro envase, de un esquema que ya demostró sus límites.
