Profundizar la capacitación y mantener principios éticos para el éxito de la mediación
El magistrado señaló los desafíos que implica la incorporación de tecnología a los procesos de mediación, que deben beneficiar a todos los sectores de la sociedad

El afianzamiento de la mediación para alcanzar acuerdos que pongan fin a un litigio, sin necesidad de recurrir a un proceso judicial, requiere la actualización permanente de los mediadores y que se prioricen principios éticos en el ejercicio de esta profesión.
Así lo sostuvo el Dr. Eduardo Llugdar cuando expuso en el marco de la Master Class de Mediación y Cibermediación y sus desafíos en América latina. Al respecto, dijo que “como mediadores tener conciencia que para afrontar estos nuevos desafíos, que nos propone la mediación remota, tenemos que profundizar la capacitación, que implica también hacerlo dentro de lo que es conceptos de interdisciplinariedad y transdisciplinariedad”.
Sin embargo, advirtió que “debemos tener presente que podemos violar algunos principios básicos o esenciales de la mediación, como lo es fundamentalmente el tema de la igualdad de las partes”.
En otro orden, sostuvo que “la tecno ética tiene que estar aferrada a todos aquellos operadores que, en cierto modo, gestionan la problemática que está involucrada la comunidad humana, aplicando frenos éticos”.
En función de los cambios tecnológicos y las nuevas herramientas informáticas disponibles, es necesario adaptar el servicio de mediación a los tiempos que corren, en particular en el período pospandemia.
Al respecto, el magistrado señaló que “a todas las exigencias de las técnicas de mediación, que nos imponía el método tradicional, tenemos que ir agregando otras exigencias, que como bien lo ha ido considerando las Naciones Unidas en las recomendaciones para la mediación internacional”.
En otro tramo de su conferencia, el Dr. Llugdar sostuvo que “hoy, quienes tenemos que impartir justicia, no podemos decir que vamos a dar las soluciones sólo desde la juridicidad, sino que esto implica abrir la mente como mediadores. Esto implica no convertirnos en técnicos informáticos, pero sí tener una idea en cuanto a reconocer aquellas fortalezas y debilidades que puede tener una práctica dentro del ejercicio de mediación”.
En ese sentido, refirió que en Latinoamérica existen notorias desigualdades en cuanto al acceso a justicia aplicada al sistema de mediación on line, ya que en los grandes centros urbanos disponen de infraestructura de internet que hacen factible la conectividad en óptimas condiciones, a diferencia de lo que sucede en zonas rurales o localidades pequeñas.
